inutas cuchillas de cristal, pero Elara no sintió el frío. Todo el hielo del mundo parecía haberse concentrado en su pe
ncio del anfiteatro, pero en la mente de Elara, sonaba como el chasquido sordo de huesos rompiéndose. La conexión invisible que la Diosa Luna había tejido entre sus almas se estiró dolorosamente. El lobo
gigante del norte descendió del estrado con pasos pesados, apartando de un manotazo a un guardia que se interpu
ban con una respiración errática y pesada. Sus puños, apretados a sus costado
uró a bajar también, frotándose las manos en un ges
nio. A veces juega trucos en las mentes jóven
te-. No le hablo a un líder que no puede ni siquiera vesti
de tamaño era mínima, pero la presencia dominan
. Necesitamos el ejército combinado. Si tú, por un capricho hormonal dictado por una diosa que nos abandonó hace siglos, eliges a esa... -Thorne ni siquiera se dignó a señalar a Elara, refiriéndose a ella con un asco indescriptible-..
vínculo, en un último y desesperado intento de sobrevivir, hubiera agudiza
biológica y mágica de darse la vuelta, correr hacia ella, envolverla en sus brazos y protegerla de las amenazas de su padre. El vínculo no se
criado para ser un rey
ó la cabeza. Su mirada pasó por encima del hom
a de Cristal, se aferraron a los harapos de su vestido rasgado. «Por favor», rogó en
ojos dorados de Caleb la destruyó
ora que había iluminado su rostro minutos atrás. En su lugar,
olvo. Vio su cuerpo delgado, carente de los músculos de una cazadora. Vio el vino barato oscureciendo la tela barata de su vestido roto, dándole el aspecto de un animal m
ecía «¿Por qué tenías que ser tú? ¿Por qué no pudist
ener que enfrentarse a la ira de su padre. Si ella fuera una guerrera, si fuera como Vanya, él habría desafiado al mundo por el
ara que resonara en todo el jardín. El silencio que se hizo a continuación fue absoluto-.
do escapó de sus labios, sus piernas temblaron bajo el peso de la negac
puños apretados, soltó una carcajada cristalina que
hombro contra el del guerrero para impregnarlo con su intenso aroma a sándalo y pino, enmascarando cualquier rastro sutil que Elara hubiera dejado-. Mi pobre hermanita apenas p
estalló en risas crueles y murmullos de asentimiento. El espectáculo se h
or de una loba aceptada por la sociedad a su lado. Volvió a mirar a Elara, y esta ve
obo no ha despertado. Es natural que busque protección desesperadamente en el primer Alfa fuerte que cruza su camino. Su instinto huma
, como si Caleb la hubi
para salvar su propia posición, esa era la más cruel. Negar la sacralidad del vínculo, reducir el mandato de la Diosa Lun
la crisis política se hubiera evitado, per
i hija Elara no ha despertado, y claramente su presencia esta noche ha sido un error de cálculo. ¡Guardias!
na brusquedad innecesaria. Sus garras se clavaron a través de la fina tela rasgada, pero el
mbras, alejándola de la luz del altar, Elara no l
ar. Se giró hacia Vanya y, levantando la mano enguantada que apenas unos minut
respeto y la corona sobre su pareja predestinada. Había sentido el paraíso en
e instalaba en su alma. Si la Diosa Luna le había otorgado un compañero tan débil de espíritu, entonces la Diosa Luna s
encenderse en lo más profundo de las entrañas de Elara. Un ascuas oscuras, latentes, alimentadas por la traición
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