l
la muñeca, traté de liberarme pe
-le grité, pe
rte y alto que yo; además había bebido mucho y estaba un poco mareada. Intenté golpearlo en sus partes sensibles porqu
bargo, seguí luchando y grité más fuerte pidiendo ayuda. No quería estar cerca de ese descar
e a la fuerza, mi
doname, lo de Sara fue
olvió errática. Mi pecho subía y bajaba. Estaba molesta; mis ojos ardían y algunas lágrimas rodar
mí y le asestó un golpe en la cara. La voz de
rtate
asi feroz. Brandon es alto y fornido, de buen parecer, pero no se comparaba con ese hombre. Él era simplemente hermoso. Sus ojo
ombre -quien llegó un momento después- que lo sacara de ahí. Pare
ti, que te mantengas al margen -le mintió diciendo que toda
do fuera del lugar se
fendió, me miró a lo
cierto? ¿S
ntensos, tan profundos y simplemente cautivadores-. Estaba perdida en su mirada. É
es qué? Brandon no es mi
bía hecho por mi, y le sonreí. É
lacer ayudar a una ch
preguntó nuevamente-. Si qui
í-. Estoy con mi amiga y su n
os pude encontrar. Mi teléfono se cayó al suelo durante el forcejeo y no había q
daba mucha paz y seguridad. En ese instante me di cuen
saber tu
conocerte -respondi
su número en una servilleta y me lo entregó. Luego me ofreció su celular para llamar a mis am
eímos. Esa era mi noche de liberación para olvidar la traición y el dolor. No soy una chica fiestera, muc
a, un chico se acercó demasiado y, poniendo su
sa, ¿ba
nte armadura, el mismo que me había defendido esa noche. Su aroma me envolvió, una mezcla de lavanda y cedro que impregnó
nuestros cuerpos se juntaron en perfecta armonía. Y allí, abrazados, n
atraída por él. No sé si era por el alcohol
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