mientras Aldrake se acercaba, su mirada lo suf
o, intencional, como si pudiera leer mis pen
garganta, mi corazón latía co
to de Amber rompió la tensión. Se suje
ión suavizó los bordes duros de sus facciones mientras se ar
llena de cuidado genuino, hizo que
staba él, arrodillado, tierno, atento, derramando cuidad
mí-pero el calor había desaparecido. En su luga
mejilla con una fuerza que me hizo girar la cabeza. El d
a multitud. Cada mirada parecía at
tando de mis ojos, la humil
ronadora, y su agarre en mis brazos se apret
ando! ¡Por favor, déjame ir!"
como si quisiera imponer su dominio s
u mirada solo se intensificó. Sus ojos des
do con lo que le hiciste a Amber.
rle, con la voz temblorosa, pero Amber
Amber, con un tono cuidadosamente ensayado,
voz de repente suave y casi solícita-como si la comod
nte cómo manipularlo, cómo torcer su percepción. S
té alcanzarlo, h
enojada porque me priorizas sobre ella, aunque sea tu esposa. Está celosa porque cree que le estoy quitando todo. Sabes que nunca haría eso, Aldrake, ¿verdad? Soy s
cho se contrajo, mi mente luchando por comprender
cional! ¡Ella miente-está distorsionando la verdad! ¡Ella se ac
e estremecí y las lágrimas corrieron libremente. Mis s
ivia! ¡Nunca vuelvas a lastimar a tu hermana! Si le tienes celos, ¡deberías intentar ser como e
su mano alguna vez podría. Abrí la boca, dese
lo, mis rodillas golpeando el duro pis
Amber en sus brazos, sosteniéndola con una devoció
a multitud llegaron a mis oíd
a esposa
imonio arre
rende que l
quién está
ntemente, siempre ha e
odría, su imagen pulida, perfecta. Y ahí estaba yo-la villana
as fluyendo sin control. El pasillo estaba frío, la risa y
ces-alg
. Levanté la mirada y encontré los ojos de un hombre que
pero solo su presencia parecí
rofunda, firme y fría de un
lando. "Y-yo... quiero ir a casa
tí, sintiendo un alivio que no
n violentamente, casi doblándose bajo mí. Su mano
admití, la vergüenza y el can
o me levantaba entre sus fuertes brazos, mi cu
él-el extraño que me habí
no es la salida," murmuré,
respondió con calma, y me quedé en s
na puerta se abrió hacia un vasto y silencioso bosque, oscu
e suavemente, sonándome la nariz
rto de enredaderas. Hay un agujero para pasar, y una pequeña cabaña cerca. Pregunta a la
or su consideración.
para marcharme,
es tu n
a pequeña sonrisa tí
n la mía. El nombre despertó algo vagamente fa
suave pero sincera, antes de avanzar por e
esa noche, sen
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