tulo
y más merecedora. Kaden debería haber sido mío desde el principio, pero entonces la Diosa Luna te eligió a ti."
o sabías... sabías que la Diosa Luna lo habí
estino se puede reescribir. Solo tuve que hacerle ver qué criatura inútil
viendo dentro de mí. "Lo envenenaste
marcado, me ha hecho su Luna. Pronto llevaré a sus hereder
que cualquier herida física. Ella había
noso. "Ríndete, Bella. Acepta tu destino. No eres más
esonó por el corredor. La puerta se cerró de
en mi mente una y otra ve
z tení
mejor acabar con
breve destello de luz blanca, con Kaden arrodillado ante mí, s
a Luna no cometía errores. Me había elegido a Kaden para mí. Había una razón,
quería que me quebrara. Pero me
eviv
s pagarían por lo
anas de hambre y oscuridad. Mis piernas cedieron bajo mi peso, pero a los guardias no les importó. Me
ojos, quemándome, y tropecé cuando me empujaron al centro del patio de la casa de
a traidora que intentó atrapar a
surró otra, con voz goteando malicia. "Por es
tiras de Lila habían echado raíces, envenenando sus mentes contra mí. Abrí
s esmeralda brillaban con triunfo. "Silencio, esclava", ordenó,
Me había quitado todo: mi compañero, mi nombre, mi dignidad. Y ah
omo si no fuera más que tierra bajo sus pies. Mi corazón dolió al verlo
s miembro de esta manada. No es más que una esclava, despojada de todos los derech
na bofetada. Lila había tomado realm
alicia. Creían en sus mentiras. Me veían como
", ordenó Lila, con voz dulzona y enfermi
in ventanas al fondo de la casa de la manada. El aire era rancio, las paredes
Lo había perdido todo: mi familia, mi estatus, mi compañero. E
ostro duro e insensible. "Levántate", espetó. "No me importa quién fueras antes. Aquí
, demasiado cansa
te ocurra holgazanear, o volverás a las mazmorras." M
e dirigía al comedor. La gran sala estaba impecable; los pisos pu
uedaron en carne viva y ampollados. Mi cuerpo gritaba en protesta
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