llevarla al apartamento de los Cooley. Ne
tes de la guerra se cernía sobre ella, con su fachada de piedra caliza iluminada
to cuando la vio. "¡Señora Cooley! No l
a. Puso un billete de cien dólares en su mano
n ojo. "Enten
h observaba cómo subían los números de los pisos, su c
venía de adentro. Jazz suave. Miles Davis. La lis
erta con la
a. El apartamento olía a cer
a de la entrada, había un par de taco
or su cumpleaños el mes pasado. Brylee había llorado, abrazán
tos bajos. Se movió en silencio p
del dormitorio principal. La puerta estaba entreabierta
spió por
sa de vestir. Brylee estaba sentada en el borde del colchón -el colchón de Haleigh- llevando
o de leche. "Toma esto. Es
ser un padre excelente, Gray. Mucho
mareo. Una cosa era saberlo
su bolso y sacó su pesado llavero. Lo sos
ejó
G-TIN
xplosivo en la
mitorio, est
Gray fue un susurro
sonaba frenética. Un vaso tint
e! ¡Solo e
hó, recogió sus llaves y empezó a tararear.
amó, con la voz elevada en u
orio, con pasos ahora
uerta de u
u camisa estaba a medio desabotonar, su cabello desordenado
ylee no
ama estaba deshecha. Las puertas del balcón estaban c
La manija vibraba ligeramente, c
rorizada, un rictus de pánico. El sudor perlab
s por la cintura. Podía sentir su corazón marti
ostro en su cuello, inhalando profu
. solo estaba probando unas
l aire teatralmente. "¿Y eso es
staba buscando un regalo para ti. Debo haberm
e iluminaron. Se giró hacia el vesti
acia la puert
nzó, bloqueán
á... está hecho un desastre ahí dentro. Aún no lo
inó a Brylee allí dentro, acurrucada entre los
bios de Haleigh, desapareciendo
aré la sorpresa. De todos modos, estoy agotada. Creo q
, justo donde Brylee había esta
igo, Gray", dijo, p
y luego a Haleigh. Parecía q
ño", dijo co
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