do, con las manos hundidas en los arbustos espino
su lugar, vio unos
perfectamente arreglada. Sostenía el relicario de plata en su
sto? -preg
duras penas. Se limpió
ám
anceó el
ra de la fortuna Risco, cava
peces koi que bordeaba el camino del
U
de plata salpicó en el
terpuso en su camino, agarrando la muñeca de
amente el cuello de la blusa para re
avin me lo hizo anoche. Mient
ntira -Davin había estado en la oficina- per
ro-. Que tu pasatiempo sea
se
cayó ese foco del escenario hace seis
se qued
-. Y todo lo que tuve que hacer fue llorar un poco, y Davin cr
plotó en el pecho de Zafiro. Leva
su muñeca
Zafiro. Mírate. Te es
empujó
ra afilada de la jardinera. El dolor atravesó su cuerpo, irradiando desde e
! -grit
ó en la puert
ó al suelo,
ntentó ahogarme
busca de heridas. Volvió su mirada furiosa hacia Zafiro, quie
itó Davin-. Necesi
ra demasiado intenso. Señaló con u
Levantó a Alb
ae el coche. Llevarem
jefe de
de pensar en lo que hizo en la oscur
llevar a Alba a la casa, protegiéndola de la
e cerró de golpe. La cerradur
bolsillo. Había logrado ocultar en la palma de su mano el peq
activando un protocolo de comando d
ridad-. Inicia el Plan B.
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