hacia sus senos, donde la tela ya no servía como escudo. Acarició con descaro, envió una mezcla de presión y cosquilleos que le cortaron la
ó sin pudor hasta su trasero, empujándola cont
e sufi
Sus labios estaban hinchados, su respiración agitada. Lo miró con r
nrió con descaro, frotando con u
muró con burla-. Como s
confundida. Su cuerpo reaccionaba como el de u
saber la
a mantenido virgen, desde que se firmó
r él. Po
ese poder. No le da
reservada como una reliquia. Una virgen
tormenta de ideas se cocinaba en su mente
a vez, con una sonri
u oído-. Deberías usarlo siempre que estés cerca de mí. Nunca
díbula y, sin pensarlo, lanzó una
ó la pierna en el aire, con una f
mi alrededor -dijo, girándola hasta que quedó inmovilizada-. Si no lo h
a en terciopelo. Alessia quiso escupirle en la c
ez de eso
. Una sonrisa que era puro v
una ceja, s
jos aún brillaban con peligro-. Oh, me olvidaba de decirte -añadió, pasándose una mano
on voz melosa, radiante, como si esperara con
aré que pagues
e arder lentamente -pensó m
spedida y desapareció tras
u sonr
nrisa cualquie
e, algo se coci
.
nrojecido rastro en sus senos. El ardor la mantenía enfocada. C
añana vas a descubrir con quién te estás me
chas cosas: arrogante, controlador, sed
in pestañear. Sin una queja. Ni un insu
te, había logra
aba más su deseo de r
dijo a sí misma, apretando el hielo co
rió para ser un adorno. No
al disparar ni temblaban al torturar. Desde que tenía uso de razón
ser la mujer más peli
do de ojos azules p
mo si fuera un
reflejo con una sonrisa torcida-. que
zando su mente a velocidad criminal. Estaba recostado en su cama
ba en
ticada, como mi madre. Kat. Eva. Una mujer que sepa moverse en fiestas ben
ordaba aquella es
vo ni tiempo de parpadear antes de que la b
la de fastidio y deseo-. Jamás ima
quería. La quer
y le quitaría esa vara de org
oz baja, acariciando la co
n su BMW negro, impaciente. Miraba el reloj con fastidio mientras p
ciencia
nes como si estuviera desfil
era profundo, descarado, y la espalda completamente descubierta. Su cabello ondeaba l
o que todos los guardi
reabierta. Otros con los
cendió l
o como una to
irar hacia arriba,
mediato, como si sus vidas dependie
ta el coche sin decir palabra y se sentó en el asiento delant
a y volvió al volante. No dijo
le s
ro esposo? Pensé que quería
amente, la man
r. Esto es provocación
soy. Provocadora, salvaje... y
oche, sin dejar de
spa en una habitaci
pero peligrosa-. eres un idiota si p
era tan denso que podía
n as
staban s
a había
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