cuerpo, Pavel escuchó la voz de su m
resbalando por su piel. Al abrir la puerta, lo esperaba una escena que lo hizo fruncir el ce
en la mejilla con cariño. Su padre, de pie junto a la ven
tás
irritó más de
uñó-. Voy a conocer a mi fu
ión tras su comentario, lo qu
ca Eve y Kat, la esposa de Aden. Pavel cerró los ojos, sintiendo cómo
familia viene a mi habitac
rlona mientras le despeinaba el cabel
a su futura esposa y queremos
o -murmuró Pavel,
e cases -se burló Eve c
mandíbula y se
epararme, aho
ero darte algo -dijo Aden,
miró con
é es
una tarjeta con
Por si tu futura esposa resulta ser... ya
so Kat rodó los ojos antes de darle un puñe
dos salían entre risas. Pero su expresión seguía seria. Se vistió l
hay redes socia
ey de la Mafia Itali
ógnita. Un misterio. Un acue
fael lo aguardaba en el segundo. Sin decir palabra, se subió con él. Ambos vehículos salieron de la
e es fea? La pregunta lo martillaba sin cesar. Pero no importaba. Me
clásica, donde el mármol blanco y los detalles dorados reflejaban una riqueza antigua y peligrosa. Los g
anchi, el temido patriarca. Sonreía como un lobo que ofrecía la r
devolvió el gesto. Apretaron manos como socios, com
eclaró Vittorio, con voz profunda-. Y todo com
No sabía qué rostro iba a encontrar del otro lado de esa puert
de los Bianchi, Pavel apenas podía prestar atención. Su mente est
stieran hombres armados, enemigos ni tensión. Sin embargo, su vestido era anticuado, su rostro no era agradable, y su actitud... dema
... es Alessia? ¿La prin
ó a reír, tapándose la boca. Aden, para rematar la humillación, le envió discretamen
ue el mundo se
No quiero casarme con ella. Pero ya acepté este matrimonio. ¡Soy
pudiera intensificarse, la voz de V
esposa -dijo con orgullo, señala
a princesa. Una mezcla de alivio y disgusto cruzó por su rostro. ¿Cómo pudo casarse con una chica de la edad de
os dos jefes mafiosos hablaban
minó por los pasillos silenciosos de la mansión, admirando la arquitectura. Columnas talladas
ces l
a suavemente con la brisa. Llevaba perlas verdes en su cuello, y el contraste con su piel oliva era exquisito. Sus cu
e giró... el ti
ral, como fresas recién cortadas, y su cabello largo y ondulado caía como una cascada castaña por s
a moverse. No
vando una bandeja con tazas de café. Tropezó. Una de las
so. Iba a gritarle, a golpearlo po
fundó un arma de la parte posterior de su
irecta a la cabe
mármol del jardín, y el café siguió derr
e quedó
elegancia escalofriante, giró
frío -dijo c
recorrerle la espalda. Esa.
Beranov sintió que algo, o más bien a
/0/23121/coverbig.jpg?v=b8500896efff04be70173f942a3e23da&imageMogr2/format/webp)