Val
Luna Corp empezó con
ndo las rutinas, conociendo a la gente. Todo era nuevo y extraño, pero también emocionante. Lo único raro era que evi
de sobre mi escritorio. Adentro había una invitación fo
e la manada a la reunión del Conse
a a las siete de la noche. Y el lug
abajo. Pero la curiosidad me comía por dentro. ¿Qu
lo vi sentado detrás de su escritorio con una expresión seria. N
a -dijo señalando l
silencio un momento, c
a invitaci
es el Cons
z al año, todas las manadas de la región se juntan para ev
uarlos
liderazgo. Y una de las más import
a L
, un Alfa no es completo sin una Luna a su lado. Ella es s
nder bien hacia
ene una Luna
cabeza. Su mand
tres años. Y desde enton
. Un hombre como Luciano, tan poderoso y seguro, también había suf
-dije sin saber
resentarme frente a todos los Alfas con una Luna a mi lado. Si no lo
a? ¿Eso sig
rían sin protección. Otras manadas los absorberían. Perderían su hog
pero lo noté. Este hombre, tan frío y controlad
igo, debe haber muchas lobas
ágico, profundo. Cuando un lobo encuentra a su verdadera Luna, lo sabe.
A
poco. Conocer a alguien, desarrollar el víncu
su problema, no el mío. Pero algo en su voz, en la for
e ayudarlo? Así nomás, sin vínculo.
te. Esa mirada int
, las consecuencias serían peores. Me acusarían de des
nadie se
os sentidos son mucho más agudos que los humanos. Una loba po
ra vez la lógica lobuna a
sé qué decirl
se reclinó
viera informada. En la reunión de esta noche, los miembros de la manada van a
ir a la
, Valentina. U
Dijo que era parte de la
Como si no hubiera con
en un rincón, sin molestar. Y no hable
ten
oscura y una mesa larga en el centro. Alrededor de la mesa había unas veinte personas. Hombres y mujeres de todas l
das las miradas
una mujer de pelo rojo, con un
esde la cabecera de la mesa-. Y es pa
tratando de hacerme invisible. Las miradas se apa
-empezó él-. El Consejo Lunar es e
re joven, de pelo oscuro y braz
Como si las Lunas crecieran en los árbol
algo hay que hacer. No podemo
expresión calmada-. Luciano sabe lo que hace. Ha liderado
? -preguntó la pelirroj
s manadas, asistiré a reuniones, haré lo que sea necesario
? -preguntó una v
. Todos miraron a Luciano
as consecuencias juntos. Como s
podía ver la duda en sus ojos. No est
iano, de cómo prepararse para lo peor. Yo escuchaba desde mi rincón, sintiéndome com
me miraron con curiosidad, otros con desconfianza. La muje
ice? -preguntó
-res
ves y oyes aquí, humana.
o
dé sola en el salón, hasta qu
pina? -
nen mied
las manadas. Si el Alfa muest
d tien
segundo vi algo vul
s los
, tan poderoso, tan seguro, tambié
eguntarle
ela
ra ella?
iempo que pensé que no iba a re
or todo, incluso cuando las cosas estaban mal. Mi lobo la amaba desde el pri
.. cómo
medicina pudo curar. Los lobos so
isteza que sentí un
to mucho
si me disculpa, n
visto y oído. Estos lobos no eran monstruos. Eran una familia, con miedos y problemas como c
frecuentes. La sombra del Consejo Lunar estaba sobre todos. Luciano pasaba mucho tiempo fuera, viajando a
e, él entró a mi oficina. Se veía agotado
e fue? -
ocí eran amables, pero ninguna...
si
culpa. E
ritorio, algo que nunca había hecho.
edo preguntarle
la
Sabiendo lo que soy, lo que e
or sorpresa. Pero res
nas, para sus tratamientos. Usted me ofreció
o por
o po
tió len
idad es un
berme ocultado lo del lobo, pero no
esa intensidad que si
pedirle
íg
a, dentro de dos semanas
añarlo?
ro. Necesito a alguien de confianza cerca, por si algo
a otros lob
llena, todos estamos vulnerables. Un humano cerca, algu
añar a un lobo en su transformación
anada, de su miedo, de su Luna muerta. Recordé
bien
iró sor
ver
con una
Cu
os lobos. Quiero entender e
ió en su rostro. P
to h
ar la próxima luna llena con un hombre lobo. Mi jefe. El
onces lo mucho que esa d
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