Ka
t se inundó de imágenes de l
probablemente sobornado por Ariadna- había atacado. Bernardo había inter
da. Mostraba a Bernardo en su forma humana, con sangre
Sangre por Sangre. El A
familiar punzada de pánico. Per
e la cámara. Las garras habían sido profundas. ¿Acónito, quizás? Si el renegado
. Estaría caminando de un lado a otro, con el corazón en l
emente cerré
n remolino de grises y azules, una tormenta
rompiendo el sil
e parpadear en la pan
uieres,
su voz tensa por el estrés-. Tiene fiebre. La herida
ahí -dije, mi voz de
re a uste
na -le record
-. Cree... cree que mostraría unidad. Si le diera su bendición a Ariadna, los Anc
do áspero y dentado
reg
do esperanzado-. De zafiros. D
que siguió
, Marcos -dije suavemente-.
epulcral a
mi vida. ¿Y Marcos? Dile que la próxima vez que quiera montar una pelea para
ue pudiera balbuc
ura. Necesitaba algo.
o el color de la sangre. El color de
vibrante línea roja a tr
tía más fuerte hoy. El peso fantasma del Clan se había ido. No tenía que
que preocup
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