Bern
no solo llegó; deton
staban reventando mi teléfono, sus m
azó? ¿Ofi
ideli
do, expl
do la pantalla, con la mandíbula ta
rzando una burla-. Está tratando de hu
peligrosamente tranquila-. Esto no es un bluff. Es una decla
mi puño en el escritorio con la fuerza sufici
aire fue rasgado por el
¡EN LA FRON
ra
uesos crujiendo y remodelándose
el perímetro! ¡G
, ahogando el aire fresco del bosque. Esto no era una pequeñ
íbulas se cerraron alrededor de su es
, la voz de Alfa retumbando en el ví
tintivo. Ariadna era e
da física. Era más profundo, quemando hasta la médula de mi ser. Se
ba el flanco con sus garras. Gruñí y lo destrocé, pero la sens
l vín
Ka
completo. La distancia, combinada con su intenció
o de despejar el repentin
el sol se estaba poniendo, proyectando largas y sangrientas
humana, temblan
ern
guridad. Tenía un pequeño vendaje en el br
e arrojó sobre mí, enterra
sentían pesados como el plomo.
allí. Silenciosa. Ilesa pero aterrorizada.
mi voz hueca, ras
a. -Alfa. Tenemos seis críticos. Necesitamos que la Luna org
iadna, puedes encarg
eas del frente. -¿Yo? ¡Ay, Bernardo, mira mi brazo! Estoy herida. Estoy en sho
cho de nuevo. -Solo ne
, llenos de un juicio silencioso que gri
enterrándolo profundame
Ka
ción de esculturas modernas
ndose contra mi corazón. Doloros
la de precios cayendo a
la que me había hecho amiga, me miró, la preo
que había estado allí durante tres años -el zumbido constante y de bajo
o unos pulmones que de repente se
ró en mi bolsil
a salvo? Fuim
mo ataque. Recordé la nuca de Be
*No soy tu Luna. Estoy a sal
é el n
yacía en la cama, n
a exhausto, cubierto de mugre y sangre. Ella se veía impecable, el peque
toxicidad se ha ido de nuestras vidas para que podamos en
seco y áspero en la
-susurré al
nítido. Más fuerte. La mirada atormenta
No perdiste la toxicidad. S
con una loba blanca corriendo por interminables campos de nieve, y un
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