/0/23044/coverbig.jpg?v=811eb1a1c12566c9734330334758b8f3&imageMogr2/format/webp)
inhibidores. Su excusa era que mi linaje era demasiado "d
astillas y sus mentiras para
gados en la Gala de la Victoria, l
Grité el nombre de Bernardo, paralizada por el páni
na, que se escondía temblando detrás de
io la
atacaba a ella, dejándome a mí ex
el último segundo, habría muerto ahí
taba demasiado ocupado consolando a Ariadna por un rasguño insig
ran por mi seguridad. Me estaba manteniendo estéri
los escombros de mi matrimonio, y
el emblema del Clan y escribí las
rechazo a ti, Bernard
che, guardé mi pasaporte y salí
ítu
Ka
bre el piso de la recámara como a
n los nudillos blancos de tanto apreta
unzante latía en m
n dolor enfermizo y pesado, sofocado bajo capas de contención químic
esto en la mano por prim
hacía que mis rodillas temblaran y mi voluntad se desmoronara-. Si te anudo, si mi sangre de
entira junto c
un título que significaba que yo era la madre del clan. ¿Pero dentro de estas paredes? Yo era un fant
estaba
había hundido sus dientes en la curva de m
de mi vestido. Esta noche era la Gala de la
se mezclaba con el almizcle pesado de los lobos transformándose.
esta
ngel. Mi ma
uido ambarino. Se veía magnífico, con sus hombros anchos y una mandíbula
ban fijos en
de cabello oscuro y una risa que sonaba como campanillas de vien
brusc
ajo del aroma de Bernardo -que usualmente olía a lluvia y a pino del bosque
de ella. Esta
undo. Me dijo que éramos Mates Destinados. Le creí. Le creí tanto que acepté un matrimonio sin marca, u
los vi moverse
en el hueco cerca de las pesadas cortinas de terci
stro vínculo. Era delgado, deshilachado como una cuerda vieja
n aburrid
royección no era para mí. Le estaba hablando a su Be
tó la res
spondió la voz de Marcos, vacilan
masiado mansa. Necesito una Luna de verdad. Alguien con fuego. Ariadna... ella está lista. Puede que la Diosa Luna haya cometido un e
tambaleó s
a. Me estaba manteniendo estéril. Me estaba
atente, soltó un gemido bajo y lastimero. Todavía n
de huir a mi habitación, per
NEGA
l desgarró el
llaron los gritos. Las pesadas puertas dobles se abrieron de golpe, y lob
ité, mi voz hum
mándose. Su ropa se desgarró mientras se conve
hacia mí. Me congelé. No tenía a mi loba. Los inhibid
e giró. Me vio. Vio al renegado en el aire,
ró a su i
esa, un renegado la rodeaba. Ella t
rdo n
la es
atacaba a Ariadna, derribándol
chasquear a centímetros de mi cara. Olí su aliento podrido. Me di cuenta, con una c
n se estrelló contra el r
Ma
ó a su forma humana, desnudo y ensangrentado, respirando con dif
.. ¿es
riadna, acariciando su cuello, revisando si tenía ras
enció. Los gemidos cesa
voz era firme. Aterradoramente
baile. Caminé entre la sangre y lo
estra ha
a de mi cuello, el símbolo de la Lu
é mi pasaporte, mi cuaderno de bocetos y un fajo de dinero que había ahorrado vendiendo mi arte en línea bajo
los inhibidores a
aqué el
adre de Bernardo, el antiguo Alfa, había redactado años atr
fir
a de papel del Cla
hazo a ti, Bernardo Rangel
e aceptarlo, o yo tenía que estar lo suficientemente
nota sobr
caos del ataque estaba disminuyendo, los guerreros atendían a los h
ro en un celul
respondió una v
la extracción. Ahora. Y ne
est
susurré-. Llévame a
del territorio, miré hacia atrás por última vez. L
drar un heredero esta noche. Pe
entía débil, pero por primera v
/0/23044/coverbig.jpg?v=811eb1a1c12566c9734330334758b8f3&imageMogr2/format/webp)