os robados en la noche, habían sido una mentira. Un tru
a que nunca
ada en mi pecho. No quería que otro hijo naci
la pared, donde se hizo añicos. Molió las pastillas
stabas tomando pastillas para la fertilidad
lidad" habían sido otro "error" de una empleada, otra par
do? -pregunté, mi voz pla
da se e
u cara, una copia barata de la de Valeria? ¿Te
pie, mi v
o no podía tener sentimientos por mi 'tío polí
con una sonris
lo entiendes,
rimas, se había ido. Me había defendido de los bravucones, había ahuyen
umpleaños, el año e
l vestido blanco que me había regalado y, en
había cerrado
ía y formal-. ¿No tienes vergüenza? ¿T
se había he
parientes de s
lo se
tu lugar
ese año fue lo más amargo q
tendí. No se trataba de que fuéram
. Él no me
mujer muerta? Ella era
maba. Esa era la si
entos, de repente se abalanzó sobre mí, sus
o -gruñó, sus ojos salvajes
o de cumpleaños suyo, de hace años. Una rel
garrándose llenó la habitación. El camisón cayó en jirones, deján
ia. Verdader
uto desprecio, luego se
vo -advirtió, su voz era una amenaza fría. L
o. Era solo un trozo de tela. Pero ahora yacía en ji
squé a tientas el frasco de pastillas de repuesto. Sa
No podía dejar que se enterara. Solo
s anticonceptivas y vertí mis antidepresivos en él.
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