lumen perfecto para no escuchar mis pensamientos, aun a
intisiete el
s clara, matri
se me subía el azúcar cada vez que los veía ju
lado se ofreció a acompañarla, ni siq
la misma persona cada día? -
melas francesas e
lir con una fantasía sexual universal; un trío... con gemelas, gemelas fran
o, tal vez podría continuar lo
un vaso con whisky, me enderecé en mi asien
enido acompañ
eh... -no recordaba
na -dijo
tina. Veré qué
rla a la fiesta
rece de mente
tina y a las gemelas de una vez? -le dio un sorbo a su t
un
era convertirlo todo en una prueba, en un desafío constante a mi capacidad de conquista. Siempre era lo mismo: a que no
rla y provocación, como si mi vida fuera un ta
os los había cumplido. Todos menos el de l
divertían a él, a mí me daban una sens
n una chica a cada lado, tomé un
a copa de champán, ya se había quedado en ropa interior cuando las gemelas llegaron, yo les había dado el número de la habitación, Valentina se había cubierto de
ero, la derrota ten
tendrás
aré lo q
igo perfecto" me envió un en
alinstan
ierda e
una foto falsa, sin apellido, Thiago estaba loco pero sabí
ompleta mierda. Mi teléfono vibró y el nombre de mi padre aparec
el Vil
llamada d
nto al que yo debía asistir ese fin de semana, reí por la ironía. Nunca había dado a conocer mi identidad como CEO de Villalobos Corporation, todo lo había manejado de forma virtual desde el anonimato, como ya dije, ser un Villalobos era una grandísima mi
hasta mi habitación pero no pude, mi padre me esp
Valentin
da -espeté y s
lalobos, de
lir un suspiro
urrida, le propondrás matrimonio, te casarás
dad es n
sula imposib
trol absoluto, había dejado a mi padre por fuera y eso me satisfacía como pocas cosas pero las condiciones eran absurdas, al cumplir los 27 debía casarme y a los 30 tenía que te
un meses, un meses y debes estar
espués de haberla invitado a participar en una orgí
dre a
cerlo el dí
cer
matrimonio
con Val
dad, matarás dos páj
lo que quería escuch
dades, hacer sacrificios y bla, bla, bla, era un descarado, no tenía moral para hablarme de responsabilidades cuando él las hab
egó una pe
raste un anillo así
e lamebotas, sin mí él estaba en la calle, y me encantaba tener ese poder, metí la caja en mi bolsillo sin siquiera ver el anillo y
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