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CENIZAS DE UNA LUNA OLVIDADA

Capítulo 5 El despertar de la Luna Blanca

Palabras:1072    |    Actualizado en: 31/01/2026

e se sentía como una nube, envuelta en sábanas de seda que tenían el mismo color que la espuma del mar. Por un segundo, el silencio fue absoluto, una paz tan profunda que me a

jeran ropa antes de que yo despertara; vestía un camisón de encaje negro que se sentía como una caricia pecaminosa sobre mi piel. Pero bajo la seda, mis mano

s a salvo, ¿verdad? -La voz de

mano. Su mirada recorría mi cuerpo con una mezcla de hambre y adoración que me hizo temblar. Ya n

ue ha vivido esperando el próximo golpe, Alistair -r

dalo y poder que ahora se sentía como mi oxígeno. Me tomó de l

e la manada están con ella. Ya no habrá más diálisis en salas compartid

aula

cién horneados y cristalería que brillaba bajo la luz matutina. Sin embargo, el ambiente no era de celebración. Los criados se movían

con una precisión quirúrgica-. Pero su familia no aceptará la humillación tan fácilmente. H

-pregunté, dejando mi taza sobre la mesa. El sonido

miró fijamente. Sus ojos dorados b

jo quiere sangre por el compromiso roto, les daré sangre

el comedor. Era Viktor, el Beta de la manada y el consejero más antigu

na audiencia. Los rumores sobre lo ocurrido en el club se han extendido. Dicen

l suelo. Su autoridad Alpha llenó la habitación, haci

ebatada por una traición que tú mismo no supiste ver. Dile al consejo que si tienen algún pro

s en el

necesitaba sentir la tierra bajo mis pies para recordar que seguía viva. Pe

aba por los rincones del jardín. Al darme la vuelta, vi a una figura f

ra un susurro sibilante, cargado de un odio antiguo. No

-pregunté, apre

un rostro marcado por la edad pero con ojo

padre dejó pendiente. Él cree que puede protegerte, pero un Alpha que gobierna con el corazón roto es

pareció entre los setos como si nunca hubiera

s minutos después, rod

s temblando -susurr

casa que no me has contado? -pregunté, m

se volvió un poco más po

a eres una Blackwood, Lyra. Y en esta familia,

obreza o la traición de Seline; ahora estábamos en el centro de un nido de víboras donde cad

do de sombras y cenizas, él era el único fuego que me mantenía cal

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CENIZAS DE UNA LUNA OLVIDADA
CENIZAS DE UNA LUNA OLVIDADA
“El club L'Éclipse no era un edificio de ladrillos y cemento; era un mausoleo de seda, mármol y pecados dorados. En el corazón de Costablanca, donde el mar susurraba secretos que nadie quería oír, el club se alzaba como el último refugio de aquellos que tenían demasiado dinero para sentir y demasiada oscuridad para dormir. Allí, el aire no se respiraba, se consumía, saturado con el aroma del tabaco de importación, perfumes que costaban el salario de un año y el rancio sudor de la ambición. Yo, Lyra, me encontraba en la periferia de esa opulencia, una sombra entre las luces estroboscópicas. Mi uniforme de camarera, una prenda de tela rígida y barata que me irritaba la piel, era mi armadura y mi condena. Mientras ajustaba el delantal, mis dedos -ásperos por el agua helada y el trabajo incesante- recordaron por un breve instante la suavidad de las sábanas de hilo que alguna vez me cobijaron. Pero esos eran recuerdos de otra vida, una vida que murió bajo una tormenta hace siete inviernos. -Lyra, deja de mirar al vacío. La sala SVIP-01 ha sido abierta. Es una reserva de sangre azul -la voz del Sr. Sterling, el gerente, me sacó de mi letargo. Sus ojos, generalmente fríos, mostraron una grieta de compasión-. Si el peso es demasiado, puedo enviar a otra. Sé que ese círculo... solía ser el tuyo. -El orgullo no alimenta a los enfermos, señor Sterling -respondí, y mi voz sonó como el roce de dos piedras secas-. Mi madre necesita su tratamiento y el casero no acepta nostalgias como pago. Iré yo. Cargué la bandeja de plata con el decantador de cristal. El peso del metal en mi brazo era un recordatorio físico de mi descenso. Caminé por el pasillo alfombrado, cada paso era un latido sordo”