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La CEO de los Pétalos de Diamante

Capítulo 4 El As Dentro del Sobre

Palabras:1715    |    Actualizado en: 17/01/2026

uellas palabras eran en su contra o solo el momento incomodo entre ambos por

as que certezas en la cabeza de Carl Anderson. ¿Andrew seguía estado de su

l día que estaba programada la reunión y en la que Andr

ahora se sabia que era su padre, ¿Aunque no llevaba su apellido? ¿Realmente llevaba la sangre del señor Ande

ención y buscaba la soledad y moverse entre las sombras. Aunque su deportivo decía todo lo contrario,

ia entregada por Anderson. Lo que solo provocaba desesperación y ansiedad por que se cumpliera el dí

seo por la ciudad. Hasta detenerse en el mismo bar en el que se

e sienta con el deseo de no saber mas de la vida. Una botella de licor

acia la barra y reconoció de inmediato a Paris. ¡No lo dudo! Se acercó con la copa en su mano y mur

rew! Que sorpresa, imaginé que se perdería en esta enorme

der o ganarlo todo. Paris no pudo evitarlo y el dolor mezclado con el alcoho

ntativamente el labio- conozco un lugar cercano al que podríamos lleg

í, pero eso no le impidió a responder murmurándole muy cerca al oído. -También me inter

¿Me sigue? -preguntó tras deslizarse en el abrigo de

y el poder. Ambos se entregaron en un vendaval de emociones ardientes, enredando sus c

bestía el cuerpo de Paris en una escena donde cu

mujer que le diera la talla, señor Kayser. -mur

us cuerpos y al amanecer la figura de Andrew había desaparecido de aquella habi

amente el más calmado, una tormenta se avecinaba y ella

egando a pensar que seguramente no continuaría con el plan y podría perjudicarlo, así que pensó de man

do detenidamente el retrato de su padre y sus cenizas sobre la inmensa chimenea. El timbr

ica: -El señor Anderson solicita conversar

ene ese zorro?" -su respuesta fue casi inaudible pero entendible p

e que era apenas una niña. Los recuerdos la invadieron y su fortaleza salió repentinamente,

untó Anderson en la

era para negociar, para intentar arrebatar antes de la reunión del día siguiente. -Siént

s si se trataba de Paris Helmont. -¡Esperemos que no! -respondió tras una pequeña sonrisa de ironía en su rostro-. Mas bien

entalismos baratos-. Aun debo reunirme con la firma de abogados que

de su frente. -¿Leer el testamento? -cuestiono con dificultad para hablar-. Según te

sada, que golpeaba el acero y lo hacia quebrarse en pedazos. -¿Cuál es el miedo s

.. p

agino o dimensiono que una mujer que vivía la vida con amistades, en fiesta en fiesta. podría cambiar de la noche a la maña

bre que en su momento fue blanco como la lana y la pureza de las criaturas, lo dejó caer sobre el escritori

s si después de leer esas letras tu seguridad y confianza continúan intactas. -puntua

alizó una pausa muy tensa sin desvanecer la media sonrisa-. ¿En verdad cree usted que el contenido de

odremos averiguar. -le respondió Anderson sin dej

? -le preguntó con repulsión ante lo que estaba aconteciendo en el despacho-. No le basto con hacernos saber que ustedes decidi

l respondió calculadamente. Como dejando caer una bomba en medio de un huerto lleno de rosas. -Eso... Eso e

on hacia su madre, confundida pero enérgicamente de pie y dispue

a antes de su reunión con Andrew. No sin antes hacer mención. -Aun estas a tiempo P

de quien tendría que haber estado a favor de los Helmont. -¡Abogado! Qué bueno que atendió la llamada. -observo para ambos lados de la vía par

Anderson. -exclamó el abogado a quien Ale

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