“Yo era una Villalobos, vendida a los Montemayor para asegurar una alianza. Durante cinco años, amé en silencio a Damián, contando los minutos para nuestra boda en la Catedral Metropolitana de Monterrey. Pero todo terminó con un solo mensaje de texto, tres minutos antes de la ceremonia. "Quédate en el departamento. Sofía despertó. No hagas un escándalo". Su exnovia, el amor de su vida, había salido de un coma sin recordar nada. Y así, de un plumazo, yo fui borrada. Durante treinta días, esperé en las sombras mientras Damián jugaba al héroe con una mujer que no lo recordaba. Me dijo que estaba protegiendo su frágil mente. Pero entonces descubrí la verdad. Estaba parada afuera del consultorio del doctor y escuché a Damián rechazar un tratamiento que le devolvería la memoria a Sofía. "Si recuerda, podría dejarme otra vez", le dijo Damián al doctor. "Elena esperará. Es una mujer leal. Déjame vivir mi fantasía". No la estaba protegiendo a ella. La estaba manteniendo rota para alimentar su ego, contando con mi sumisión. Creyó que yo era un mueble que podía guardar en un almacén. Se equivocó. No volví al departamento. En lugar de eso, marqué un número que todo hombre de poder en Monterrey temía. "Mateo", le dije al letal hermano mayor de Damián, el Patrón de Patrones del bajo mundo. "Se acabó la espera. Quiero ser una novia Montemayor. Pero no de Damián".”