“Para salvar las tierras de mi gente, me casé con Román Sánchez. Durante cuatro años, fui su esposa invisible en un matrimonio por contrato. Pero la farsa se convirtió en una pesadilla cuando su amante, Nilda, se mudó a nuestra casa. Una noche, me desmayé después de que él me abandonara para correr a los brazos de ella. Desperté sola en un hospital, y la doctora me confirmó que estaba embarazada de ocho semanas. Mientras tanto, en la habitación de al lado, Román celebraba el falso embarazo de Nilda. Me había abandonado por una mentira. En ese momento, el amor murió. Así que le entregué los papeles de divorcio disfrazados de un trámite de impuestos. "Firma aquí, Román. Es urgente". Con su firma, no solo recuperé las tierras de mi pueblo, sino también mi libertad y la de nuestro hijo, a quien él acababa de renunciar sin saberlo.”