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El contrato que olvidaste firmar con el corazon

Capítulo 3 La Noche de las Verdades Crueles

Palabras:1469    |    Actualizado en: 19/12/2025

sta, las paredes de concreto pulido y los ventanales que daban a un abismo de pinos oscu

n el vestido de novia, aunque se había despojado de las joyas y del velo. El silencio era tan denso que podí

astrando la chaqueta del esmoquin por el suelo. Su camisa blanca estaba desabrochada en el cuello y su cabello,

n sangre por el cansancio, la recorrieron con una mezcla de

tó él, su voz era un rasguño en la os

stián. Tradicionalmente, la

ra salvar el balance general de una empresa hotelera e

o trago y lo bebió de un golpe. Laura se puso de pie. El roce de

nos -dijo ella, acercándose-. O en este caso, con algo más. ¿Tan po

acortando la distancia entre ellos en dos zancadas. La tomó del brazo, no co

rozó la oreja de ella-. Estás preciosa. Eres joven, inteligente y tienes una boca que invita a cualquier hombre a com

e golpeaba las costillas-. ¿Hablas de la mujer que convertist

ostro se volvió una máscara de piedra bajo la lu

o a cada centavo de mi fortuna. Tendrás la protección de mi nombre y nadie en este país se atreverá a tocarte. Pero nun

o pulso y ella es solo un recuerdo que tú

sta casa: Nunca cruces la puerta del ala oeste. Si te encuentro allí, el contrato

luto, una muralla de hielo que él había construido durante ocho años. Pero en lugar d

o la espalda-. Pero déjame decirte algo, "Rey de

isa amarga mientras s

sí?

soportamos el vacío. Tú crees que el ala oeste es tu santuario, pero

esta vez con una mirada desafiante-. Intenta cruza

. No me queda nada que perder, y eso me hace mucho más peligrosa que t

e eléctrica, una atracción oscura nacida de dos almas heridas que se reconocían en la penumbra. Él estiró la mano, rozando con

u agenda. Tienes eventos que cubrir, fundacion

ajo, Sebastián? ¿Vi

s asegurar qu

ra se quedó sola en medio de la habitación, bajo la luz fría de la luna. Se

rando hacia la dirección del ala oeste-. No

das castañas cayeran sobre sus hombros. Ya no era la novia sumis

abitación con cautela. A lo lejos, vio a Marcus Thorne subiendo las es

mo esperaba? -pregunt

prohibido el ala oeste. Me ha d

olor no saldrá -Marcus suspiró-. Pero el dolor e

o por curiosidad, sino porque no puedo

egurándose de que Sebastián no saliera. Luego, sacó un

. Pero te advierto una cosa: lo que hay allí dentro no es un secreto, es un

ave fría contra la

mper algo para pode

Blackwood. En esta casa, la verdad no siempre te hace l

a regresó a su habitación. Vio a través de la puerta entreabierta del vestidor que Sebastián estaba sentad

ama, pero no se quitó la ropa de seda. Se quedó allí, mirand

ián le había pedido que no buscara su amor, y ella estaba dispuesta a obedece

o-. Porque mañana, el invierno que tanto te gust

la oeste, una cortina se movió sin que hubiera viento. El juego ya no era un contrato;

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El contrato que olvidaste firmar con el corazon
El contrato que olvidaste firmar con el corazon
“"Casarse con un extraño es un negocio; enamorarse de él es un suicidio emocional." Laura Valladares siempre supo que su libertad tenía un precio. Para salvar el imperio hotelero de su familia, acepta casarse con el legendario y hermético CEO de Industrias Blackwood, Sebastián Blackwood. Él es ocho años mayor, posee una belleza devastadora y una frialdad que congela la sangre. El día de la boda, frente al altar, es la primera vez que Laura ve sus ojos: son grises, profundos y están vacíos. Sebastián le deja claro el trato en la noche de bodas: "Tendrás mi apellido, mi protección y mi fortuna, pero nunca busques mi amor. Ese lugar ya está ocupado" Sebastián vive encadenado al fantasma de un pasado que Laura no conoce. Sin embargo, lo que él no previó es la determinación de su nueva esposa. Laura decide que no será una decoración en su mansión. Con cada gesto, cada mirada y una seducción inteligente, ella inicia una guerra silenciosa para reclamar un corazón que él juró que ya no existía. ¿Podrá la calidez de Laura derretir las cicatrices de un hombre que ha hecho del dolor su única compañía?”