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Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

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Capítulo 1 No.1

Palabras:1526    |    Actualizado en: 19/12/2025

Hayes podía sentirlo rozando su nuca, más frío que el aire acondicionado que zumbaba bajo los altos techos abovedados. Trescientos invitados. Seiscie

en la nave central. Miró su reloj por tercera vez. Las manecillas marcaban

ados. Sus nudillos estaban blancos, drenados de sangre, igual que su rostro. "Tráfico", se dijo

sensación de náusea, como si hubiera

lma. El zumbido fue violento, una intrusión grosera en la santidad del lugar. S

, como una sombra persistente, en cada cena, en cada cumpleaños, en cada discusión. "Es

e llevó el teléfono a la oreja, tratando de mantener la compostura,

urró,su voz

ariño.

Scarlett pudo escuchar algo que detuvo su corazón en seco: el sonido inco

rlett se inclin

t. Su voz sonaba extraña, lejana,

y cruel-. Me pidió que te llamara. Dijo que no podía hacerlo él mism

estás h

cancela. Bueno, tu boda se cance

respirar. El corsé de su vestido se sintió de repent

efensa débil, patética, dicha má

dulce-. Pero me desea a mí. Siempre he sido yo, Scarlett. Tú solo fuiste un marcad

ea se

da finalizado. El silencio de la catedral ya no acechaba; atacó. Los murmullos comenza

"Siempre fue demasiado

on sus planes de futuro, con la imagen de la mujer fuerte y exitosa que

allí. No podía enf

a piedra pulida, el velo ondeando detrás de ella como un fantasma atormentado. Ignoró los gritos de su madre, igno

cortina de agua gris y pesada. Scarlett no se detuvo. Bajó las escaleras de piedra corriendo, el agua empapa

do giró. Iba a caer. Iba a terminar su día de humi

os, esperand

mpacto nu

por el antebrazo. No fue un agarre suave; fue firme, casi doloros

adeó y abr

elante estaba enfocado con una claridad brutal. Unos ojos grises. Fríos. Calculadores.

e estaba

ero y poder, pero también limitación. Un guardaespaldas inmenso sostenía un parag

n Va

que había sido desterrado de la élite corporativa tras un accidente misterioso que le costó el uso de las

lite y una silla que costaba más que un coche deportivo. "¿De dónde saca el dine

arla, pero Ethan levantó una mano enguantada. Un

voz era grave, rasposa, como si no la us

do disculpas y seguido corriendo hasta desaparecer. Pero algo en la frialdad de él, en su total i

te. Y la humillación, cuando llega

e la mano. Enderezó la espalda, irguiéndose en toda su altura, a

ntó ella. Su voz salió

ura. La miró como si fuera una ecuació

econociéndola. Por supuesto que sabía quién era. Todos sabían

diendo su espacio personal, ignorando la lluvia que lo

marido. Ah

nsó, pero Ethan soltó u

Ethan inclinó la cabeza, sus ojos recorriendo su figura empapada-. Soy un lisiado, Sca

esito que Blake Miller vea que no me destruyó. Y tú... tú necesitas algo también, ¿no? Nadie viene a una

imperceptiblemente. Ella era má

ría hacia él-. Cásese conmigo y le prometo que seré la esposa

s verdes, un fuego que la lluvia no podía apagar. Vio la

masiado en sus "negocios privados" si no sentaba la cabeza. Una esposa trofeo, desesperada

an. No era una sonrisa amable. Era la sonrisa de un lob

n apartar la vista de

uedó paraliza

jando una octava-. Antes de que recupe

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Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado
Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado
“El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.”