“El día que inauguré el restaurante de mis sueños, una supuesta intoxicación alimentaria me mandó al hospital. Ahí, no solo perdí al bebé que tanto anhelaba, sino que descubrí la traición de mi esposo, Dante: su amante, Anabel, estaba embarazada. Pero la verdad era aún más monstruosa. Él había orquestado mi ruina, destruyendo mi carrera y provocando mi aborto para poder deshacerse de mí sin culpa. Mientras yo luchaba por mi vida, él celebraba su "libertad" con ella en la habitación de al lado. Me había quitado todo: mi negocio, mi futuro y la posibilidad de ser madre. Así que, en la soledad de mi cama de hospital, tomé una decisión. Firmé los papeles del divorcio, empaqué una maleta con lo poco que me quedaba y desaparecí sin dejar rastro, jurando que jamás volvería a permitir que me destruyera.”