“Dejé mi carrera en tecnología por mi novio, el catedrático Damián Herrera. Durante diez años, fui su pareja perfecta, la que siempre lo apoyaba, pero él me pagó engañándome con su alumna, Brenda. El día de nuestro aniversario, trajo a nuestra casa la crema de cacahuate favorita de ella, olvidando mi alergia mortal, y luego me abandonó para irse con ella. Finalmente escapé a Europa, pero me cazó. Consumido por una furia posesiva, me encontró con mi nueva pareja, Carlos, y lo atacó brutalmente. Tuve que estrellarle una botella de vino en la cabeza solo para que se detuviera. Mientras estaba ahí, sangrando, de verdad intentó proponerme matrimonio, jurando que ella no significaba nada para él. Pero entonces sonó mi teléfono. Una mujer frenética sollozaba al otro lado: "¡Brenda está en casa de su madre! ¡Está embarazada de él!". Fue entonces cuando decidí que irme no era suficiente. Usaría las mismas habilidades que sacrifiqué por él para exponer cada una de sus mentiras y reducir todo su mundo a cenizas.”