“Yo era el arma secreta de Damián de la Vega. Y también su amante. Recibí una bala por él, lo salvé de un cártel y, a cambio, me prometió un matrimonio secreto, una vida en la que siempre seríamos solo nosotros dos. Pero la noche de mi graduación clandestina del Conservatorio, observé desde las sombras cómo se arrodillaba para pedirle matrimonio a mi mejor amiga, Camila. La llamó "pura", una palabra que usaba para contrastarla con mi "mancha" por el rescate del cártel. Un video filtrado más tarde demostró que no era solo una traición; era una conspiración. Los escuché reírse de su "plan perfectamente ejecutado" para deshacerse de mí, del "estorbo". El hombre cuya vida había salvado había orquestado mi humillación pública, desechándome por las mismas cicatrices que me gané por él. Mi mundo se hizo cenizas, pero de ellas se formó algo frío y duro. Hice una sola llamada a una red de genealogía que había estado usando para encontrar a mi familia perdida. Era hora de desaparecer y no volver a ser su secreto nunca más.”