icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Reina de su Perversa Traición

Capítulo 4 

Palabras:829    |    Actualizado en: 11/12/2025

vista d

precisa, casi clínica. Cada trazo fue una ruptura, cortando lazos, cercenando los últimos hilos de un ma

na. Las calles estaban concurridas, la gente corriendo a sus trabajos, a sus vidas. Me p

Su expresión era grave pero profesional. «El acuerdo posnupcial es blindado,

íodo de reflexión obligatorio de treinta d

moción. «Lo estoy», dije, mi voz firme, sin tr

sofocante dolor en mi pecho. Al salir a la bulliciosa banqueta, mi teléfono vibró en

ido y decidido. Corté la llamada. Volvió a llamar.

uesa brillando detrás de nosotros. Mi sonrisa en esa foto era amplia, genuina, llena de una alegría que ahora se sentía ajena. Sus

te. Mi propio reflejo en la foto parecía burlarse de mí. Esa mujer feliz, tan llena

blanco, desprovisto de rostros, de emociones, de él. Fue como arrancarme una parte de mí misma

. Y otra vez. C

o, como si mi alma ya hubiera comenzado a desprenderse

sus ojos buscándome. Cuando me vio parada allí, un fantasma en mi propia sala de estar, una palpable ola

ezcla de miedo e irritación. «¿Por qué no contesta

«¿Muerto de preocupación? ¿O preo

e conocía demasiado bien. «No seas ridícula, Andrea. Sabes que me importas». Su tono era agudo, teñido de

ngelaron. Lo miré fijamente, mi mente dand

do peso, mi cuerpo era una cáscara vacía. Le gritaba, lo golpeaba, cualquier cosa para hacerle sentir una

no, el viento frío azotando mi cabello, desgarrando mi resolución. Había querido saltar, terminar con el dolor sofocante, simplemente d

rtó mi rabia silenciosa. Juró nunca dejarme, ser el hombre que merecía. Soportó el desprecio de mi ma

a esa esperanza desesperada. Le

mi sufrimiento como un arma contra él. La revelación me golpeó con la fuerz

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Reina de su Perversa Traición
La Reina de su Perversa Traición
“Mi esposo, Camilo, me engañó con su becaria, Carla. Después de meses de súplicas, le di una segunda oportunidad al amor de mi vida, pero la confianza se había roto para siempre. Una noche, después de una pelea, salió furioso de la casa. Vi en una cámara oculta en el coche cómo conducía directamente al departamento de ella. Los sonidos de su pasión retumbaban por los altavoces del auto, convirtiéndose en la banda sonora de mi desesperación. Al día siguiente, los encontré besándose en nuestro recibidor. En un arrebato de furia ciega, ataqué a Carla. Camilo me empujó para protegerla y mi cabeza se estrelló contra la pared, abriéndose. Mientras la sangre me corría por la cara, él acunaba a Carla, susurrando: «¿Estás bien?». En el hospital, llegó su madre, horrorizada. «¡Está embarazada del hijo de otro hombre y te está tendiendo una trampa!», le gritó a Camilo. Pero él solo tenía ojos para su amante. Me empujó a un lado, haciéndome caer al suelo, y corrió al lado de Carla después de que ella fingiera una emergencia médica. Ni siquiera miró hacia atrás. Más tarde, regresó con una mirada helada. «No puedo dejar a Carla», dijo. «Seguirás siendo mi esposa. Mi reina. Solo... permíteme este pequeño capricho». El descaro era increíble. Quería que yo, su esposa, aceptara a su amante. Pero su arrogancia no se detuvo ahí. Cuando Carla desapareció, me acusó de haberle hecho daño. Me sacó a rastras de mi cama de hospital, me puso un cuchillo en el brazo y me cortó la piel. «Dime dónde está», siseó, con el rostro desfigurado por la locura, «o te obligaré a hablar».”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 10