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La Luna equivocada

Capítulo 6 De vuelta a casa

Palabras:1251    |    Actualizado en: 10/01/2026

Ka

daba cada segundo que estabas viva y que tal vez no debías estarlo. Me dolía la cabeza como si alguien la hubiera usado de ta

trecerrarlos. El techo era blanco, liso, con una lámpara de cristal colg

diablos

Genial. Tuve que moverme en centímetros pequeños, como una anc

as paredes eran de un gris pálido, casi azul, y había muebles de madera oscura que se veían caros. Una c

siado suaves, y blancas con p

o, una camisa de botones azul claro y pantalones a juego. Alguien me h

escapó de la garganta antes de que pudiera detenerlo. Me dejé caer contra las almohadas

a ahí? ¿Dónde estaba

via. El auto muerto. Los renegados. Sus

go...

recido. Dylan m

. Oh,

ón completamente. Me tensé, mi cuerpo preparándose para defend

e madera en las manos y una expresión que no pu

a -me dijo. No

ada, por supuesto.

podría salir corriendo en cualquier momento. Lo cual, bueno, no estaba tan lejos

un plato con sopa, pan tostado, un vaso de agua y u

sientes? -

o y dejado por muerta. Pero no podía

que esperaba que él interp

y una camiseta gris simple que le quedaba bien. Demasiado bien. Su cabello estaba un poco despeina

nte. Nuestro médico, Clara, te revisó. Tienes dos costillas fracturadas, una conmoción leve, y varios

? ¿Cuánt

leer la pregun

o. Es normal después de una conmoción y e

Meredith debía e

el bolsillo trasero de mis jeans o en mi bolso. Pero no estaba

otó mi

adosa-. Clara tuvo que... necesitábamos quitárt

unicara ahora si tampoco tenía encima mi telé

io. Abrió un cajón, sacó un bloc de papel y

sar esto

pero funcionaban. Escribí con letra

Los suyos eran de un azul oscuro, casi gris, y había

i territorio -respondió-

na parte real de t

estro territorio. Eso te ha

o. Lo conocía lo suficiente, o había conocido al niñ

Dónde está

a venir pero tiene turno en el hospital hasta esta no

redith no podía faltar al tra

otra vez para ag

me dijo-. Clara dice q

levantó la bandeja. Apenas

undo e

echo, cada terminación nerviosa en mi cuerpo. Sentí un tirón en algún lu

aba sintiend

se había ido. Había estado

lpeé el vaso de agua. Se volcó s

anos y los ojos muy abiertos. Él también lo ha

iró entre nosotros

y escribí con mano temblo

ansar -respondió Dylan. Su voz son

orta. Llév

la. Pude ver el músculo

at

fav

r» o la expresión en mi cara, per

me dijo-. Te

e, ahora con el pan empapado que nadie iba a c

papel arrugado en mi mano y mi c

baba de pasar, ese

lo que pens

podía s

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La Luna equivocada
La Luna equivocada
“«No puedo ser tu pareja. No tengo loba. No puedo ni siquiera HABLAR. ¿Qué tipo de Luna sería?», escribí furiosa. -No me importa nada de eso. «Debería importarte». -Pero no me importa. «Estoy rota, Dylan. Llevo siete años rota. Tienes una vida. Una manada. Una novia. No puedes tirar todo eso por...». Apartó mi libreta sin dejarme terminar. -¿Por ti? Sí puedo. *** Hace siete años, Kate Brennan perdió su voz, sus padres y su loba. Ahora vive en las sombras de la manada Silvercrest, ignorada por todos. Dylan Silvercrest es el heredero perfecto, el Alfa que todos quieren... y el prometido de otra. Cuando Dylan rescata a Kate de un ataque, sus pieles se tocan y descubren que son almas gemelas, destinados. Pero Kate es una omega muda y sin loba. La que nadie quiere. La Luna equivocada. El padre de Dylan le dice que la rechace o habrá guerra, su prometida jura destruirla y su manada cree que no es digna de él. Kate debe alejarse, debe protegerlo de ella. Pero el vínculo no entiende de sacrificios, solo sabe que él es suyo y ella es de él. ¿Puede una loba rota ser suficiente para el Alfa más codiciado de todos?”