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La Luna equivocada

Capítulo 4 El ataque de los renegados

Palabras:1189    |    Actualizado en: 10/01/2026

Ka

cual significaba que yo tenía que cubrirlo, lo cual significaba que no saldría de Luna's Brew hasta las nueve, lo cual significaba que conduciría a cas

ni

io? ¿otra vez?» porque esa era la tercera vez ese mes que Sarah cancel

las tazas, guardé los pasteles sobrantes en el refrigerador para el día si

pequeño estacionamiento trasero. Estaba lloviendo. Por supuesto que estab

ré la puerta. Estaba empapada y el asiento se iba a m

en el encend

a

enté o

l clic del arranque

no, no

veces más.

o estaba compl

Doble

bía señal ahí. La cafetería estaba en una zona medio muerta de la ciudad, entre el territorio

uáles eran m

e ayudara a llamar a Meredith del teléfono fijo, aunque a esa hora eso era casi imposible y m

ómetros por la carretera. Tenían un teléfono público. Podía pe

era tanto. Había

una carretera que bordeaba el territorio de la manada

a hacer? ¿Quedarme

s. Cerré el auto con llave por pura costumbre aunque no es que alguie

cabeza. Mis tenis hacían un ruido de chapoteo con cada paso. Ya tenía f

diez minutos cuando escuc

so

l bosque a mi derecha, mo

e y aguc

Solo l

rte. Probablemente era un venado. O un coyote. O nada.

z. Más cerca. Y esta vez no er

erda, mier

delante de mí, cortándome el paso. Hombres. No, lobos en forma humana. Podí

enegados, lobos salvajes que se reusaban a pert

vi sus dientes blan

me dijo-. ¿Una loba s

o ya estaban detrás de mí también. Tres de

rza, velocidad, algo. Pero no estaba. Yo er

lto, con la barba descuidada y ojos q

linándose hacia mí-. Como

aunque pudiera, ¿qué les diría? «¿Soy u

de los otros, rién

sotros -dijo e

l brazo con

rodillazo donde sabía que dolería. Él gruñó y me s

o y me halara hacia atrás. Caí al pavimento, el golpe me sacó el aire de

no, dejé marcas sangrando en su mejilla. Él me golpe

ra -

straron hacia el bosque. Pateé, me retorcí, pero eran d

tenía catorce y los reneg

s en eso. No a

edes. Los gritos de mi madre cortándose en el silencio. Mi

a entrando en pánico y eso no ayudaba, t

y las ramas se clavaron en mi espalda. La lluvia se

s con ella?

el de la barba-. Que sepan que su ter

de Silvercrest. Ha

hubiera estado cerca de s

mí. Su aliento ol

e preguntó en un tono burló

odía hablar. Pero aunque

í sangre e

ó lento. Lu

ima... -siseó mientras le

lotó en dolor. Despu

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La Luna equivocada
La Luna equivocada
“«No puedo ser tu pareja. No tengo loba. No puedo ni siquiera HABLAR. ¿Qué tipo de Luna sería?», escribí furiosa. -No me importa nada de eso. «Debería importarte». -Pero no me importa. «Estoy rota, Dylan. Llevo siete años rota. Tienes una vida. Una manada. Una novia. No puedes tirar todo eso por...». Apartó mi libreta sin dejarme terminar. -¿Por ti? Sí puedo. *** Hace siete años, Kate Brennan perdió su voz, sus padres y su loba. Ahora vive en las sombras de la manada Silvercrest, ignorada por todos. Dylan Silvercrest es el heredero perfecto, el Alfa que todos quieren... y el prometido de otra. Cuando Dylan rescata a Kate de un ataque, sus pieles se tocan y descubren que son almas gemelas, destinados. Pero Kate es una omega muda y sin loba. La que nadie quiere. La Luna equivocada. El padre de Dylan le dice que la rechace o habrá guerra, su prometida jura destruirla y su manada cree que no es digna de él. Kate debe alejarse, debe protegerlo de ella. Pero el vínculo no entiende de sacrificios, solo sabe que él es suyo y ella es de él. ¿Puede una loba rota ser suficiente para el Alfa más codiciado de todos?”