“Estaba sentada en la primera fila del auditorio, con mi mano entrelazada en la de mi prometido, esperando el estreno del podcast de crimen real en el que él había estado colaborando como consultor. Pero cuando la voz de la presentadora llenó la sala, no estaba contando la historia de cómo sobreviví a un secuestro brutal. Me estaba acusando de fingirlo todo para llamar la atención. Y la "fuente anónima" que proporcionó mis grabaciones privadas de terapia era el hombre sentado justo a mi lado. El Dr. Erick Nájera no era solo el psiquiatra que me "salvó"; era el topo que entregó mis traumas más oscuros a su exnovia para conseguir un éxito viral. En el escenario, reprodujeron mis confesiones entre sollozos, editadas para que sonaran como una manipulación calculadora. El público se volvió contra mí, abucheando a la "Niña que Gritó Lobo". Erick me agarró del brazo, susurrando que esta humillación pública era solo "terapia de exposición" por mi propio bien. Me estaba ahogando en el pánico hasta que una voz atronadora cortó el aire. -Suéltala. El agente federal Iván Ocampo, el hombre que realmente me encontró en esa cabaña hace años, subió al escenario con su placa en alto. No solo me rescató de la multitud; me entregó el arma para contraatacar. Ahora, no soy solo la sobreviviente. Soy la demandante, y voy por todo lo que tienen.”