“Renuncié a mi beca de arte en La Esmeralda para que mi novio, Armando, pudiera estudiar derecho en la UNAM. Tenía tres chambas y hasta recibí una puñalada por él, creyendo en su promesa de que construiríamos un imperio juntos. Pero el día que se convirtió en un abogado estrella, lo encontré besando a su clienta, Casandra, bajo la lluvia helada. El shock me provocó un aborto espontáneo. Cuando intenté quitarme la vida, él llevó a su amante a mi cama de hospital para llamarme loca desquiciada. Luego usó a mi familia para chantajearme, obligándome a jugar a ser la esposa perfecta mientras él presumía su aventura. Durante años, fui su trofeo roto, un testamento de su poder. Él tenía la carrera que yo financié, la mujer que eligió y el control total sobre mi vida. Pero en la noche en que su amante me amenazó con un cuchillo en la azotea de un rascacielos, no me mató a mí. Se dio la vuelta y le clavó el cuchillo en el pecho a Armando. Y como su esposa legal, heredé absolutamente todo.”