poso de Vera, sin embargo, fue lo bast
ita Rena Gordon, compañera de univers
cómplice. "¡Encantado de co
os labios, le tendió la m
volvieron la mirada hacia ellos con curiosidad. Al percatarse de que la
mentar: "Señor Fowler, es u
n el centro de todas las miradas. Avergonzada por el comentario ab
hó con la suya,
onrisa encantadora: "Señorita Gordon, ¿q
ta y se encaminó hacia el campo, como da
más remedio q
palo de golf aún en la mano, los
el día, pues ni siquiera se inmutó cu
ocupe. Yo
odos comprendieron sus verdaderas in
, lo que significaba una cosa: no solo despreci
shorts que dejaban sus largas piernas al descubierto. Al sentir su cuerpo a
ita Gordon!", le mur
quedó
ban el palo de golf, y guió sus braz
nía, el grupo que los rodeaba estalló en aplaus
señorita Gordon se coor
profesor
pe, señor
a esos cumplidos, pero Rena
uy cerca del oído: "Señorita
al; en el segundo hoyo,
plausos. Waylen les correspondió con un gest
e aceleró e
nción de seducirlo, pero l
una mujer, pocas podrían resistirse a su encanto. Lo que ocurrí
y la ayudó a realiza
o. La mayor parte del tiempo conversaba de negocios con los demás, y de vez
, Rena buscaba la fo
limpia, atendiéndolo con la dedicación de una
aquello un
e esperaba que el señor Fowler pudiera ser tan... galante! Lo h
aylen, pues dudaba que un hombre como él pensara en
uir su ayuda. No soy tan ingenua, Ve
piró, al
se abrió de una patada. Harold entró a zancadas. Antes d
o, ansiosa. "¡Harold,
s fuerte. Sin apenas esf
erta se cerró con
y le espetó: "¡Harold, cabrón! ¡Ab
e importab
ría podido abandonar a Rena y tra
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