“Durante diez años, mi mundo fue un silencio absoluto. Bryan era mi protector, mi voz, mi todo. Me resguardaba de un mundo que dejé de oír después de que mis padres murieran por salvarlo a él. Pero cuando llegó una chica nueva, Astrid, y desató una guerra cruel en mi contra, de repente recuperé el oído. Solo para descubrir la horrible verdad. Bryan no era mi protector; era el autor intelectual de mi tormento. -Le encanta verte retorcerte -se burló Astrid, su voz un susurro venenoso que ahora podía oír a la perfección-. Me dijo que le excita. Odia tu cara inexpresiva. Su juego retorcido era hacer llorar a la «insensible Elinor». Mi dolor era su entretenimiento. El chico en el que confiaba, la familia que amaba... todo estaba construido sobre una base de culpa y engaño. Él creía que yo era una víctima silenciosa e indefensa que podía controlar. Creía que soportaría su traición para siempre. Se equivocó. Así que salté desde la ventana de un tercer piso, orquestando un «suicidio» público para exponer sus crímenes. Mientras el mundo estallaba en caos y su vida perfecta se hacía añicos, supe que mi verdadera historia apenas comenzaba.”