“"¡Los hombres son una basura, pero las mujeres tampoco se salvan!". Ni en sus peores pesadillas imaginó Alejandro que la mujer que amaba lo traicionaría de semejante modo. Él la defendió de una violación y terminó pagando con cuatro años entre rejas. Durante su encierro, bajo la tutela de un maestro, perfeccionó sus dotes marciales y médicas. Creía que al salir se casaría con su prometida. Pero cuál sería su sorpresa al descubrir que ella se había liado con el mismo hombre que lo mandó a prisión. Los dos traidores estaban a punto de unirse en matrimonio. Ciego de ira, Alejandro emprendió el camino del desquite. Les fue arrebatando la felicidad pedazo a pedazo. Al final, su prometida infiel se postró de rodillas suplicando clemencia. Alejandro creyó que había terminado para siempre con el amor y todo lo que oliera a mujeres. Sin embargo, pronto supo que una magnate había dado a luz a su hija mientras él cumplía condena. Esta revelación le dio un vuelco total a su existencia. ¡Su confusión no podía ser mayor!”