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El exconvicto que ascendió de la nada

Capítulo 6 Una mujer obstinada

Palabras:1012    |    Actualizado en: 13/11/2025

en la práctica tradicional de la medicina. Sin embargo, después de su

los materiales utilizados no se podían encontrar en cualquier

llegó al mercado de hierbas más grande

la lista de materiales que necesitaba comp

hó un chirrido prov

una fuerte maldic

or qué no prestas a

disculparse, Alejandro se dio cuenta de

n ropa elegante bajó del Maserati az

z indica claramente que es momento de que los peaton

tropellara? Saliste de la nada y cruzast

nte, intentó darle una pat

ilmente. Estaba a punto de responderle con dureza c

a! ¡No seas insolente! Es nuestra culpa. Debimos detenernos en la luz roja. Cas

ró: "¿Por qué debería hacerlo? Mi conducción fue perfecta. Como pea

con la tuya. No tenemos tiempo. Recuerda que debes llevarme al h

mbargo, Eloisa, que estaba acostumbrada a salirse

aldrá con la suya. Le mostraré que no

arás de ser tan grosera?

al pecho. Su cuerpo comenzó a temb

apareció. Afligida, corrió al

n? ¡Te llevaré al ho

l conductor. Después de sacar un fajo de billetes, se lo ar

sigues haciéndome perder el tiempo, n

s y se los devolvió. Luego dijo: "No quie

ó en el volante. Miró a su

o no se siente bien?

fajo de dinero. Esta

eza y miró al anciano en

s Alec Dunca

La ansiedad y la rabia casi se apoderaban de Eloisa

s un filántropo muy conocido en Nuledo. ¡No puedo quedarme

o? ¿Estás deseando la

n realidad qui

ro dio un paso adelante y

nte minutos. Por lo que veo, el señor Duncan

á bien una vez que lo lleve al hospital."

logró. Alejandro era tan

rmedad del corazón, ¿verd

por detrás, se quedó paralizada en ese insta

diana edad y ancianos son bastante fáciles de detectar. Pero ahora,

ec, cuyo rostro ya estaba sin col

gnosticarlo tan rápido

emidades se entumecieron y comenzó a sudar un poco. Y acaba de tener un ata

o acertó con el tiempo. Eloisa estab

sando, deja de hablar. ¡Haz

como se hace una petición h

Eloisa rompi

débil y su pecho seguía agitándose. Dijo débilment

disculparse, no usted," d

que mi abuelo muera. Por favor, sálvelo. ¡Por favor!" Ahora,

ientras yo esté aquí, el señor Duncan no

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El exconvicto que ascendió de la nada
El exconvicto que ascendió de la nada
“"¡Los hombres son una basura, pero las mujeres tampoco se salvan!". Ni en sus peores pesadillas imaginó Alejandro que la mujer que amaba lo traicionaría de semejante modo. Él la defendió de una violación y terminó pagando con cuatro años entre rejas. Durante su encierro, bajo la tutela de un maestro, perfeccionó sus dotes marciales y médicas. Creía que al salir se casaría con su prometida. Pero cuál sería su sorpresa al descubrir que ella se había liado con el mismo hombre que lo mandó a prisión. Los dos traidores estaban a punto de unirse en matrimonio. Ciego de ira, Alejandro emprendió el camino del desquite. Les fue arrebatando la felicidad pedazo a pedazo. Al final, su prometida infiel se postró de rodillas suplicando clemencia. Alejandro creyó que había terminado para siempre con el amor y todo lo que oliera a mujeres. Sin embargo, pronto supo que una magnate había dado a luz a su hija mientras él cumplía condena. Esta revelación le dio un vuelco total a su existencia. ¡Su confusión no podía ser mayor!”