“El tercer año de su matrimonio, Lachlan Begum se obsesionó con su nueva secretaria, Cassie Quinn. Ella era abierta y audaz. Su lema personal era: "Quien no arriesga, no gana". En la cama, conocía innumerables posiciones diferentes. Además, acompañaba a Lachlan en diversas actividades emocionantes. Mientras salía con Cassie, él mantenía la fachada de un esposo devoto fabricando excusas sobre dónde había estado para que Nicola Hayes las escuchara. "Esta noche no regresaré a casa. Me emborraché, así que dormiré en la oficina". Cassie se rio a su lado y luego dijo con un toque de provocación burlona: "¿Cuándo vas a divorciarte de esa mujer aburrida y vieja?". La llamada terminó abruptamente. Sin que ellos lo supieran, Nicola estaba sentada en el departamento de Obstetricia y Ginecología mirando el informe que tenía en la mano. Ya tenía seis meses de embarazo. Después de salir del hospital, llamó a su hermano, Jerold Hayes, quien era abogado. "Jerold, necesito que me prepares un acuerdo de divorcio". El hombre hizo una breve pausa y luego preguntó: "¿Estás segura de esto?". Nicola respondió con calma: "Sí. Estoy embarazada y planeo tener al bebé yo sola".”