“Durante siete años, fui su propiedad. La amante y la operaria de mayor confianza de Damián Benavides, el capo despiadado de Monterrey. Recibí balazos por él, llevé sus cuentas manchadas de sangre y, como una tonta, confundí su posesividad con amor. Entonces, me ordenó que sedujera a su rival, Elías Rivas. Todo era una trampa cruel para ganarse el corazón de otra mujer. Seguí sus órdenes, atrayendo a Elías a la suite de un hotel durante una gala, solo para que Damián irrumpiera con la prensa. Me humilló públicamente, dejándome desnuda y expuesta mientras su verdadero amor me llamaba basura. Mis siete años de devoción fueron destrozados por el hombre que creí que era mi salvador. Pero mientras los flashes de las cámaras me cegaban, Elías Rivas, el hombre al que me enviaron a destruir, protegió mi cuerpo del mundo. Me miró, con una expresión indescifrable, e hizo un anuncio que selló mi destino. -Nos vamos a casar.”