“El video que destrozó mi carrera fue filtrado por el hombre que amaba, Adrián de la Torre. Lo hizo para que su amor de la infancia, Sofía, pudiera robarme el ascenso que yo me había ganado. Pero la traición era mucho más retorcida de lo que jamás pude haber imaginado. Descubrí que durante tres años, el hombre en mi cama no era Adrián. Era su hermano gemelo idéntico, Damián, jugando un juego enfermo y cruel. Su plan no se detuvo ahí. Me incriminaron por plagio, luego me sujetaron a una mesa de operaciones para arrancarme la piel a la fuerza y dársela a Sofía, después de que ella misma se desfigurara para culparme. Incluso lograron que me encerraran en una prisión militar con cargos falsos. Mi carrera, mi cuerpo, mi libertad... todo sacrificado por la ambición de otra mujer. Yo no era más que un peón. Así que desaparecí. Corté todo contacto y huí a una zona de guerra en Siria, jurando no volver jamás.”