“Durante diecisiete años, amé a mi mejor amigo, Mateo Reyes. Yo era la chica callada que siempre tenía una curita para sus rodillas raspadas, creyendo en secreto que estábamos destinados a estar juntos. Pero él destrozó mi mundo con cinco palabras: "Es como mi hermana. Y ya". Se enamoró de la cruel y glamorosa Fabiola, incluso la llevó a nuestro prado secreto. Sus celos eran veneno puro. Fingió un embarazo para atraparlo y luego contrató a un hombre para que me atacara en un callejón. El trauma me provocó la ruptura de un aneurisma cerebral y quedé ciega. A pesar de todo, Mateo la defendió. Se negó a creer que ella fuera capaz de tanta maldad, eligiendo al monstruo que conocía desde hacía meses por encima de la chica que conocía de toda la vida. Mi salvador, un doctor amable llamado Javier, me ofreció un futuro, y planeamos una boda falsa para darles esperanza a mis aterrorizados padres. Pero mientras estaba de pie, ciega en el altar, Mateo interrumpió la ceremonia. Cayó de rodillas, con un anillo de diamantes en la mano. "Te amo, Sofía", gritó. "Cásate conmigo".”