El ultimátum de mi ex infiel se volvió en su contra
“Durante años, fui la novia perfecta, financiando la startup de mi novio, Carlos, con mi propio dinero. Mi papel era simple: apoyarlo, pasar desapercibida, no hacer ruido mientras su amiga de la infancia, Brenda, ocupaba el lugar a su lado que debería haber sido mío. De camino a una conferencia de tecnología que podría lanzar su carrera, vi la cruda verdad que me había negado a aceptar. Ahí, en el cuello de Brenda, había un chupetón fresco y oscuro. Ella estaba acurrucada en su regazo, con la mano en su muslo, y él le acariciaba el pelo como si fuera lo más natural del mundo. Cuando por fin reaccioné, me llamó exagerada y me dijo que fuera la madura. Más tarde, cuando me puse un vestido que él consideró "demasiado", me dio un ultimátum. -Si sales por esa puerta con ese vestido, terminamos. Mi amor, mi dinero, mi apoyo... todo era solo combustible para su ambición y su aventura. Fui una tonta. Una tonta con dinero que lo apoyaba en todo. Pero mientras estaba sentada en la parte de atrás, arrinconada, mi hombro rozó con el de su hermanastro, el frío y poderoso inversionista Héctor Herrera. Impulsada por una imprudente ola de rebeldía, no me aparté. Al contrario, me recargué en él y, por primera vez en mucho tiempo, tomé una decisión que fue completamente mía.”