icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Esposa Desatendida, Venganza Agonizante

Capítulo 3 

Palabras:1049    |    Actualizado en: 25/09/2025

Sofía

ste era su patrón. Después de cualquier conflicto, desaparecía por dí

ie junto a la estufa, volteando cuidadosamente un hot cake. No para mí, ni para Bruno. Para Adrián, qu

n nunca me había cocinado nada. Ni siquiera una tostada. Pero ahí estaba,

e allí antes de que Bruno volviera a casa de su medio día de kínder y viera esto. La idea de q

oteando desdén. Arrugó la nariz-. Papi Iv

ato de Adrián y le alborotó el cabello. -Sé amable, A

tensa-. Y espero que te trate con la misma medida de

vantó de golpe, sus ojo

ije, manteni

é. Me miró fijamente durante un largo momento ant

rumbo por un rato antes de recordar mi cita. Necesitab

cincuenta años con cara amable, me hizo senta

as noticias. Sus análisis de sangre arrojaron resultados...

principio. Leucemia. Era una palab

a-. Necesitamos ingresarla de inmediato y come

ico pensamiento, fue en Brun

ente. Un sonido bajo y lastimero escapó de

a trompicones. Justo cuando llegué a la puer

ra de la escuela. Bruno tiene fi

su eje. Me estaba muriendo

rror y desesperación. Bruno me esperaba en la en

u voz ronca-. No

né, tomándolo en mis b

o fue una agonía. Un dolor agudo y punzante había comenzado en la part

ara no ser una carga. Ahora me arrepentía. Quería que fuera exigente, que me nece

siquiera levantaron la vista cuando pasé junto a ellos con nuestro hijo enfermo

Lo odié por su crueldad, por su indiferencia. Lo odié por traer un niño a este

que me quedaba asegurándome de que mi hijo fuera amado y cuidado, incl

s habían acabado las galletas saladas q

a tienda. Bruno está en su cuarto.

a, sus ojos pegad

a de pie en medio de la sala, su cara manchada con un lápiz labial rojo y

té, dejando caer las b

Solo estaba jugando! ¡Estábamos

Adrián, consolándolo. -Está bien, Adrián. Solo era un juego.

o tembloroso a Bruno, que ahora lloraba en silencio-. ¡

ápiz labial. Estás loca. -Levantó a un Adrián lloroso y

on en la habitación

. -Tiene razón -susurré a la habitación vacía-. Soy un monst

su padre, simplemente se quedó allí, co

Obtenga su bonus en la App

Abrir