“Durante tres años, estuve muriendo por un veneno. Mi única esperanza era un antídoto de una sola dosis: el Elixir de Pétalo Lunar. Mi esposo, el Alfa Javier, había interpretado a la perfección el papel de compañero devoto, y yo confié en que me salvaría. Pero a través de nuestro vínculo, que se desvanecía poco a poco, escuché la orden secreta que le dio al sanador de la manada. "Dale el Elixir de Pétalo Lunar a la madre de Elena Campos". Su razón destrozó mi mundo: "Elena me dio un hijo. Un hijo sano y fuerte". Tenía una familia secreta. Los últimos tres años de su amoroso cuidado habían sido una farsa. Solo estaba esperando a que yo muriera. Incluso me trajo las sobras de su sopa, llamándome "la loba enferma", y profanó el sagrado hogar de mis padres con su amante y su hijo. Planeaba decirle a la manada que mi cura había sido robada, convirtiendo mi muerte en una tragedia para su propio beneficio. Él creía que yo era una loba débil y moribunda. No tenía ni idea de la tormenta que acababa de despertar. Esa noche, reuní mis últimas fuerzas y corté nuestro vínculo de pareja. La agonía fue insoportable, pero salí de esa casa de mentiras, dejando atrás solo mi anillo de bodas. No iba a morir. Viviría para ver su mundo arder.”