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Mi marido ausente me adora

Capítulo 5 Una llamada de Melina

Palabras:722    |    Actualizado en: 08/09/2025

uevo. Le preocupaba que mirarlo por más tie

de centro, intentando con tor

aba mucho tiempo deshabitada, pero ella fingió esta

o del hombre que estaba detr

pero, por suerte, descubrió unas botell

hó la cabeza hacia atrás

del vidrio esmerilado, distinguió la silueta del hom

usto cuando estaba a punto de bajar, escuchó sona

fuerte timbre hizo que fuera imposible. Son

ejo, sintiendo la urgencia

se levantó y co

na" en el identificado

curiosidad o quizás algo

rgente, por favor", imploró una voz

ente dulce y un poco coq

ios y permaneció en sile

nsiosa y algo perdida. "Charlie, ¿puedes oírme? Creo

mberly fríamente. "Cha

entre ellas dur

voz cargada de una emoción difícil de

teléfono con fuerza, Kimb

sobre la mesa y se dejó caer en el sofá. De

o sorbo

sarse con Melina en un principio. Incluso la hab

o actriz; la familia Hussain prefería u

ra conocida por su actuación impecable, su belleza deslumbr

n de Kellan hizo que todos s

para que Kimberly e

bía sido extremadamente rico

negocios con Kella

so quedó en

y pasó de ser la hija de un hombr

to, se abrió la

ie sa

lanca en la cintura, con el pecho d

ció en una cuna de oro, sino que también tenía un rostro apue

ciente para despertar la

nte la cabeza mientras le decía suave

puso rápidamente. Se secó el cabello húmedo

ono de él y se le acercó lentamente. "Piensa qu

ie la

muñeca y dijo: "Con

con el rostro sere

oleada de rabia. No podía sopo

desnudo quedó presionado contra el de ella, y le acar

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Mi marido ausente me adora
Mi marido ausente me adora
“"Disculpa, señor, ¿me dirías de qué color es tu ropa interior?". Por culpa de un juego de verdad o reto, Kimberly terminó haciéndole una pregunta tan atrevida a un extraño al azar. Sin saberlo, el hombre que había elegido era su esposo desde hacía seis meses, al que no había visto desde su matrimonio. Charlie no pudo mantener la calma. Acababa de regresar de su viaje de negocios y ahí estaba su esposa, intentando burlarse de él. El ingenioso jefe decidió en ese momento consentir a su esposa rebelde. ¿Pensaba dejarlo? ¡No lo permitiría!”