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De heredera a empecinada

Capítulo 4 

Palabras:990    |    Actualizado en: 30/08/2025

fuente constante de tormento. Kalia, que se había recuperado mil

argada de manjares ante ella. En el pie de foto decía: "B

va pulsera de diamantes en su muñeca. "Fue un pequeño regalo de

, con su brazo envuelto protectoramente al

como una piedra pesada en el pecho. Sin embargo, no la

timos papeles, vio a Kalia al otro lado del vestíbulo, con un aspecto saludable y en

nt la estaba esperando co

, le preguntó

aba confundid

desaparecido. Los videos de seguridad del hospital

lgo a Kalia. Aun después de casi matarla, él

e todo aquello

dónde está", dijo Cha

rcándose. "No se trata de un diseño robado ni de una

s se clavaron en su piel. "Si le pasa algo, te lo

do que lo decía en serio. Era capaz de cu

á", repitió, con

con muletas y todo, hasta la cavernosa bodega del sótano del edificio.

ada para decirme la verdad", le dijo él,

uerta de un portazo y l

ridas y solo llevaba un suéter delgado. Al instante, se acurrucó en un rincón, temblando vio

cho, empezó a formarse escarcha en los estantes metálicos. Pronto, su piel se tornó de un pálido mortal, lu

e abría y Bryant se quedaba a

de es

rígida por el frío para formar palabras. Pero al mirarlo, sus o

nt se ensombrecía con cada visita

a bocanadas, poco profundas y heladas. Sí, iba a morir ahí, por un crimen que

e abrió por

ijo, con un gruñido grave en la voz. "Dime dó

s ojos: un odio profundo y d

a estaba demasiado débil para mover la cabez

va final. "Bien", siseó, y

esde el pasillo. "¿Bryant? ¿Qué h

Ka

Tuve un pequeño fin de semana de spa con las chicas", dijo, ha

vil, con la mano en la puerta. Miró fijamente a Kalia y luego a

a, desesperado y aliviado, como si ella

na sonrisa amarga e irónica rozando sus labios

ía a ser una niña pequeña que perseguía a un joven Bryant y lo tomaba de la mano. Él

hospital. Bryant estaba allí, sentado a su lado, sosteniendo el cel

estó. "

ón ilegible. Cuando colgó, su rostr

raña. "Dijo que estaba confirmando los prep

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De heredera a empecinada
De heredera a empecinada
“Yo era la prometida de Bryant Barnes, el frío heredero de un imperio tecnológico. Nuestro compromiso fue una unión de conveniencia entre familias, una mentira perfecta para las revistas. A puerta cerrada, nuestra vida era una guerra librada con dinero y humillación pública. Esta se volvió brutal cuando su amante, Kalia, irrumpió en nuestra casa con sus amigos y me golpearon, pisoteándome la mano hasta rompérmela. Por supuesto, presenté cargos, pero cuando Bryant llegó a la comisaría, solo echó un vistazo a mi cara magullada antes de pasarme por el lado para consolar a la sollozante Kalia. "No montes una escena, Charlotte", me dijo él, con voz irritada. Entonces hizo que los soltaran sin pensárselo dos veces. La traición final llegó cuando Kalia me arrastró a un lago. No sé nadar. Bryant se lanzó al agua, nadó hacia ella para salvarla y me abandonó, dejándome allí para morir. Por suerte, un desconocido me sacó. Fue en aquel momento cuando por fin lo entendí: no era que él fuera incapaz de amar, sino que no me quería. Por la persona que de verdad adoraba, destruiría a cualquiera. Por la que no, la daría por muerta. Finalmente, los últimos rastros de mi insensato amor se convirtieron en cenizas. Tumbada en la cama del hospital, saqué mi celular y llamé al único hombre que me había mostrado bondad. "Jaden", dije, con voz firme. "Estoy dispuesta a quemarlo todo hasta los cimientos".”