icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Su Amor Cruel, Mi Corazón Roto

Capítulo 5 

Palabras:633    |    Actualizado en: 19/08/2025

la ca

ento se activó, mi mente una pizarra

fue un accidente. Fue deliberado. Mi auto giró sin

sinfonía de metal chir

sales. Mi cuerpo era un paisaje de dolor. Pero lo peor era mi rostro. Estaba envue

entró pavoneándose, una son

-dijo, su voz goteando

ojos brilland

unos amigos de mi familia hicieran una pequeña modificación en el auto. Se especializan en acci

gre se

é a través de los

to. No soporto que tengas un rostro que se parece al mío. Alejan

u voz un susu

n mí. No eres más que una copia barata.

po no obedecía. Lágrimas de rabia y desesperac

ra lo único... la única

Lo único que me hacía sentir, de una ma

brió de nuevo.

su rostro una másc

, ¿est

fugaz, un destel

ahogada por el dolor-. E

mente comenzó a llorar, su rostro p

estaba muerta! -gimió, arrojándose a sus brazos-. Y me duele

mediato. La sostuvo, le acarició el c

estoy aquí. Haremos que los

ndas en mi rostro, las quemaduras químicas, el

ojos fríos

. Los accidentes ocurre

mát

i agonía

r de ella. En la puerta, Clara se volvió, sus ojos encontrándose con los

pier

n la estéril habitación blanca, co

convirtieron en cenizas. No quedaba na

la del televisor. Un rostro monstru

he: la jarra de agua, los vasos, el jarrón de flores que probablemente había envia

ue mi c

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Su Amor Cruel, Mi Corazón Roto
Su Amor Cruel, Mi Corazón Roto
“Durante tres años, fui la guardaespaldas de Alejandro Garza. Y su sustituta. Esta noche, recibí una bala por él. La herida en mi hombro todavía está fresca. Pero a él no le importó. Su asistente me sacó del hospital, con la herida infectada y ardiendo en fiebre, porque la mujer por la que yo era una sustituta, Clara Elizondo, había vuelto. En el aeropuerto privado, la abrazó con un amor que yo nunca había visto. Clara me miró de arriba abajo con desdén. -Alejandro, haz que cargue mi equipaje. Él vio mi rostro pálido, el vendaje asomando por mi cuello, pero su voz fue cortante. -¿Qué estás esperando? Ve por el equipaje. Eran cinco maletas enormes. Apenas unos momentos antes, Clara había fingido una torcedura de muñeca, y él la había examinado con una preocupación que rayaba en el pánico. Cuando yo recibí una bala por él, apenas me dirigió una mirada y le dijo a sus hombres que se encargaran "de este desastre". Esa noche, fui a casa y añadí otra piedra negra al frasco de cristal sobre mi tocador. Me hice una promesa: por cada vez que él me lastimara, añadiría una piedra. Cuando el frasco estuviera lleno, lo dejaría para siempre. Esta noche fue la piedra número trescientos sesenta y ocho. El frasco estaba casi a la mitad.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 1718 Capítulo 18