icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Su Imperio Cae, Su Amor Se Eleva

Capítulo 5 

Palabras:600    |    Actualizado en: 05/08/2025

itud como un fantasma, el ruido y la energía de la ciudad un zumbido distante

urgencias, mis ojos bu

e simpatía y urgencia. "Señorita Ortiz, estábamos a

cía débilmente contra las sujeciones de la cama. Su respiración era superficial, un

o a su lado. Agarré su p

quí. No voy a ninguna parte". Aca

e, y sus ojos, esos hermosos y distantes ojos, se enfocaron en mi rostr

miento. Un momento de c

ces, el

.. m

na palabra que nunca antes había dicho. Un son

calientes y rápidas. "¡Sí, mi amor!

con una esperanza imposible. Quizás es

rselo a Fernando. Tenía que oír esto. Esto

nó. Finalmente, su vo

te no es un

eléfono. "¡Leo dijo 'mamá'! ¡Está ha

nea. Por un segundo, creí oír una grieta en su arm

. ¿ha

irugía. Haré lo que sea. Diré que fui yo quien te dej

, sin vergüenza,

fondo. Janeth. Su ton

l momento de humanidad, si es que

jo, su voz cortante y distante. "Tengo

ira. Otr

ír más. Colgué.

hijo. Sus ojos s

usurró de nuevo.

esfuerzo monumenta

tido frenético del monitor cardíaco junto a su cama se convirtió en una lín

, no, Leo. Mi amor, de

nte, luego más fu

Trabajaron en él, gritando términos médicos que no en

abía

se hab

últimas. Y su padre había elegido una c

olo se silenc

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Su Imperio Cae, Su Amor Se Eleva
Su Imperio Cae, Su Amor Se Eleva
“El grito de pánico de mi hijo Leo atravesó nuestro departamento en la colonia Narvarte. Estaba convulsionando, poniéndose morado, su pequeño cuerpo completamente rígido. Solté todo, lo levanté en brazos y corrí hacia el hospital, solo para que me dijeran que la ambulancia más cercana tardaría veinte minutos. Mi única esperanza era mi Tsuru de diez años que no paraba de cascabelear, una reliquia humillante de antes de que mi esposo, el magnate inmobiliario Fernando del Valle, se declarara en bancarrota. Pero el tráfico era un infierno, y un desvío me escupió en pleno Zócalo, donde billetes de quinientos pesos caían del cielo como si lloviera. Y allí estaba él, Fernando del Valle, en un escenario montado en una azotea, con los brazos extendidos como un rey, junto a una joven, hermosa y muy embarazada Janeth Morales, su despiadada agente de bienes raíces. Mi esposo "en bancarrota" estaba, literalmente, haciendo llover dinero, orquestando un obsceno truco publicitario. Lo llamé, desesperada. "Fernando, ¡es Leo! Está mal, no puede respirar. Estoy atorada en el tráfico. Te necesito". Me ignoró, afirmando que se escondía de los acreedores en un motel de Cuautla, y luego colgó para besar tiernamente a su amante. No nos amaba. Estaba en una azotea con su amante embarazada, tirando más dinero del que yo había visto en un año, mientras nuestro hijo luchaba por cada bocanada de aire. La furia y la traición se sentían como ácido en mi estómago. ¿Cómo podía mentir tan descaradamente, tan monstruosamente, mientras nuestro hijo se moría? ¿Cómo podía elegir un espectáculo público y una nueva familia por encima de su propio hijo? Una presa dentro de mí se rompió. El amor, la confianza, los años que le había dedicado a este hombre... todo se había ido. Él había tomado su decisión. Ahora yo tenía que salvar a nuestro hijo. Sola.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 10