icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Dejando Cenizas, Encontrando Su Cielo

Capítulo 5 

Palabras:588    |    Actualizado en: 05/08/2025

decía de luces. Era el c

nca me había permitido asistir a una fiesta familiar. No era lo suficiente

, pero el agarre de Al

-. Convenció a la abuela de que te die

Por supuesto. E

te a la matriarc

ora Garza -murmuré, co

una sonrisa delg

tu regalo

ionado. Lo miré, una súplica silenciosa en mis ojos. Él pa

mirada triunfante de Sofía. Había pla

ágrima escapó y trazó un c

encio en un rincón, observando cómo Doña Elena colmaba de afe

o de su propio dedo, un enorme diamante antiguo, la re

a Elena a la sala-, Sofía es la ve

lvieron hacia mí. La

Ava? -preguntó Doña Elen

Sofía, sus ojos llenos de un am

ón se hi

rprendentemente firm

a Alejandro y Sofía con algún prete

onmigo

ón fría y desnuda. Dos guardae

ley de la fa

es sacó un largo

ron a arr

lo-. Nunca te quise en esta familia. La esposa de mi nieto siempre estuvo dest

bur

logrado producir un heredero. Er

alud, sobre por qué no podía tener

restalló e

ínea de fuego puro. Un grit

rrizó. El dolor era ceg

jandro, una última y desesperada e

lo

i cuerpo convulsionando. La oscuridad

que alguien me levantaba. Olí su aroma

sollocé, afe

mano, su toque sorprendentemente sua

lección, Ava. A esto te apuntast

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Dejando Cenizas, Encontrando Su Cielo
Dejando Cenizas, Encontrando Su Cielo
“Le di uno de mis riñones a mi esposo, Alejandro, para salvarle la vida. A cambio, se casó conmigo. Yo era una chica de un orfanato; él, un magnate de la Ciudad de México. Tontamente, creí que su gratitud algún día se convertiría en amor. Entonces regresó su primer amor, Sofía. Cuando a ella le diagnosticaron un raro trastorno sanguíneo, Alejandro me arrastró al hospital y exigió que le diera mi médula ósea. Mis doctores le advirtieron que, con mi salud deteriorada, otra cirugía mayor sería una sentencia de muerte. Él me llamó egoísta y me forzó a entrar al quirófano. Mientras las puertas se cerraban, vi a Sofía, la que supuestamente se estaba muriendo, sentarse en su cama. Una sonrisa malvada y triunfante se dibujó en su rostro. A través del cristal, movió los labios para decir unas palabras. "No tengo ningún trastorno sanguíneo, pendeja". Una enfermera me clavó una aguja gruesa en la columna. Me estaban drenando la vida para complacer a una mentirosa, todo por orden de mi esposo. Morí en esa mesa, y mi último pensamiento fue una oración para no volver a verlo jamás. Pero cuando abrí los ojos, no estaba en el cielo. Estaba en una clínica privada, y mi amigo de la infancia, a quien había perdido hace mucho tiempo, Elías, estaba de pie junto a mí. Me miró, con los ojos ardiendo en un fuego protector. -Fingí tu muerte, Ava -dijo, con la voz helada de rabia-. Ahora, vamos a hacer que paguen.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 1718 Capítulo 1819 Capítulo 1920 Capítulo 2021 Capítulo 21