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Reclamando su corona, paso a paso

Capítulo 2 ¿Podría ser... él

Palabras:1379    |    Actualizado en: 18/07/2025

los ojos bien abiertos de incredulidad. ¿La dulce herman

to!", intentó excusarse rápidamente la mentirosa, con e

n sus excusas. Siguió reproduciendo claramen

eso?", resonó la voz de Noelle, firme y tra

udida, con un tono cruel. Luego, lo cambió por completo, adoptando uno lleno de falso miedo. "¡Ay! ¡Gerard, ven rápido! ¡Noelle quiere tirarme de las esc

la; ¡todo era un engaño! Esta última había ido hasta el borde de la escalera y fingió que estaba asustada, solo pa

el ceño y soltó en un tono defensivo: "Noelle... incluso si

ero de alguna forma, todo es mi culpa por no explicarme mejor', pensó

r de que eres joven, la me

él, pero no encon

bía interrumpido sin darle siquiera la oportunidad de terminar, mucho menos de creerle una sola palabra. ¡Y no solo eso, en un arrebato había ag

ardiendo en su interior, Gerard

ard... sé que me equivoqué. No debí haber mentido sobre Noelle. Lo que pa

?", inquirió el hombre,

tal vez todavía podría arreglar el asunto, así que adoptó una expresión más lamentable

o desde que Noelle regresó, he vivido con el miedo de que dejen de quererme. Me aterra pensar que todos me dejen de lado porque ella es la verdadera hija... y mucho más

n, se sintió profundamente conmovido. ¿Cómo podría alguien como Willa tener malas in

herida, ¿verdad? Como eres la hermana mayor, ¿qué te parece si actúas con madurez? ¡Deja pa

ano acababa de descubrir la verdad y aun así, en lugar de defender

era completa

casa, ¡pues encontraba insoportables y nauseab

tonces no te quejes cuando te corra de esta casa!", prosiguió Gerard, como

uvo estoica; su hermoso rostro era inescruta

de este momento, ¡no tengo nada que ver con la familia Mo

la media vuelta y se m

os bajo ese techo, apenas tuviera pertene

a sangre con un pañuelo. No tenía tiempo para tratar sus cortes como era debido, así que optó por colocar curitas sobre ellos. Después, se cambió e

estaba haciendo un berrinche: se iba de verdad. Ella estaba co

i sueñes en regresar arrastrándote! ¡Te juro que te arr

pondió la aludida, sin inm

Ahora que estaba fuera de escena, todo lo que por derecho le pertenecía pasaría a sus manos: el amor y la

Gerard, ve tras ella! ¿Qué haremos si algo le pasa allá afuera? Est

nos días, rogará para que la aceptemos de vuelta! ¡Y cuand

spaldas entró corriendo, sin ali

asa sabían la verdad: esta joven realmente no importaba. Como no tenía estatus, no

nte! Estacionó su auto justo afuera. ¡Creo que es... de

rd y Willa, intercambiando miradas a

ueza y estatus, pero si se comparaban con los Martin, eran prácticamente nada, ¡pues el poder de est

llos, soñando con una alianza comercial, pero no habían teni

con la voz temblorosa de la emoción, mientras se acomod

a anticipación de descubrir al misterioso visitante. No podía dejar d

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Reclamando su corona, paso a paso
Reclamando su corona, paso a paso
“Noelle era la hija perdida que todos habían buscado, pero su familia la ignoró y adoró a la sustituta. Harta del desprecio, se marchó y se casó con un hombre cuya influencia podía sacudía todo el país. Con cada éxito suyo revelado, los titulares destrozaron la arrogancia de su familia: reina del baile, campeona de carreras, compositora virtuosa, maestra restauradora. Su padre regresó a toda prisa desde el extranjero, su madre suplicó entre lágrimas, y sus cinco hermanos se arrodillaron bajo la tormenta, rogando perdón. Bajo el cielo nocturno tachonado de estrellas, su esposo la rodeó con sus brazos y susurró con voz suave pero firme: "No valen la pena. Vamos, amor... mejor volvamos a casa".”