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Siete Años, Un Corazón Roto

Capítulo 1 

Palabras:833    |    Actualizado en: 09/07/2025

, de cenas, de planes susurrados en la oscuridad, y siete años en los que ella, una de las planificadoras de bodas más solicita

muy pronto

llo de trabajo, Nen

lazamiento que dejaba un sabor amargo en la boca de Elena, una sensa

taba perfecto, las flores, la mantelería, la música suave que flotaba en el aire. Era su elemento, un mundo que ella

bre er

siado pronto", estaba allí, del brazo de otra

ido sordo. La mujer a su lado era Sofía Reyes, la exnovia de la universidad de Rico, una cara que Elena solo había vis

na rosa blanca, sintiendo cómo sus d

expresión de pánico cruzó su rostro. Se a

s aquí?", preguntó, su vo

incapaz de form

á en el extranjero, atrapado por un asunto de trabajo. Ella estaba muy nerviosa por la pr

ón fría que se extendió por su pecho, pero la apartó. No quería creer lo peor, no de

. Es mi trabajo,

del menú, Rico se acercó a ella de nuevo, e

tono extrañamente suave. "Sofía vio tus boceto

n cuaderno especial durante cinco años, el plan para una boda en una antigua iglesia de

podrías dejárselo a ella? Digo, es solo un diseño, tú eres increíble, puedes c

nosotros hay tiempo". Siete años y todavía no había tiempo para

ción. Era un dolor familiar, un recordatorio constante de la enfermedad que llevab

ísta, y luego a Sofía, que observaba desd

la garganta,

Rico. Qu

a compostura. Cada paso era un esfuerzo. Su sonrisa profesional era una máscara que apenas ocultaba el caos que sent

legría. Él le susurró algo al oído y Sofía le dio un beso en

la garganta. El dolor en su pecho se convirtió en una punzada aguda y constante. En ese momento,

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Siete Años, Un Corazón Roto
Siete Años, Un Corazón Roto
“Siete años de risas, cenas y planes susurrados en la oscuridad, en los que mi mayor sueño era organizar mi propia boda. Pero cada vez que mencionaba el matrimonio, Rico, el hombre con el que había construido mi vida, tenía una excusa. Hasta ese día, cuando lo vi en la prueba de una boda que yo misma supervisaba, del brazo de otra mujer: Sofía Reyes, su exnovia universitaria. El aire se me escapó de los pulmones. Rico se acercó, pálido, intentando convencerme de que solo estaba "ayudando a una amiga", pero la mentira era obvia. La humillación se volvió insoportable cuando me pidió que le "prestara" a Sofía mi diseño de boda soñada, el que guardaba con cariño desde hace cinco años. "Es solo un diseño, tú puedes crear mil más", me dijo, sin saber que cada trazo de ese cuaderno era un pedazo de mi alma, un sueño que yo, la planificadora de bodas más solicitada de la Ciudad de México, luchaba por mantener vivo. Lo peor llegó cuando reveló la verdadera razón detrás de su petición: "Para ti es fácil, puedes crear mil más. Para ella, esto lo es todo. No seas egoísta". ¿Egoísta yo? ¿Por aferrarme a un sueño mientras mi propia vida se desvanecía? Poco después, recibí una noticia devastadora: "Cáncer de pulmón en etapa cuatro". Con el corazón roto y el cuerpo débil, decidí que no tenía fuerzas para seguir luchando por un amor que me había abandonado. Le dije a Rico lo del cáncer. Su reacción fue una mezcla de incredulidad superficial y la promesa vacía de siempre, mientras seguía priorizando a Sofía. En ese momento, comprendí que nuestra relación no solo estaba estancada, estaba muerta. La noche de la boda de Sofía, un antiguo amigo de Rico me reveló la verdad: ese "sueño robado" siempre había sido para Sofía, y él, Rico, la había esperado durante siete largos años. Mi mundo se hizo añicos por completo. Me fui, pero Rico me esperó en el apartamento, furioso. Entonces hizo lo impensable: se arrodilló, con un ostentoso anillo de diamantes, pidiéndome matrimonio. "No, Rico", respondí. Le revelé que había escuchado su conversación con Sofía, y cómo su "amor perdido" había siempre sido su prioridad. Cuando me encontró vomitando sangre, leyó el informe médico: "Cáncer de pulmón en etapa terminal. Pronóstico: de tres a seis meses". Su arrepentimiento y sus súplicas llegaron demasiado tarde. "Mi corazón ya no siente nada por ti, Rico. Se murió. Tú lo mataste mucho antes de que este cáncer tuviera la oportunidad". Mi vida se desvanecerá en sus brazos, pero al menos mi último aliento será de paz, no de dolor.”
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