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Soy Heredero de Millonario!

Capítulo 2 

Palabras:792    |    Actualizado en: 09/07/2025

oz sonaba hueca, sin emoción, "Necesitaba

erando una reacción, u

se qued

pitió, como si no e

horros de cinco años" , insistí, come

mirada, se mo

taba el dinero para asegurar el local de su taquería,

a, sin poder proc

do se

tictac del reloj en la

su confesión,

ero?" , pregunté, mi

tamente, sin atr

stificarse, "Cuando la taquería empiece a dar

ira, una que nunca

hombre hecho y derecho! ¿Por qué tenemos que seguir

tos", para su ropa, para sus salidas con amigos, un flujo constan

a la defensiva, "¡Es mi único herma

ajero automático? ¿Un proveedor sin

a mi propia familia para darte todo a ti y a los tuyos! ¿Y para qué? ¿Para que en el

hombros, la desesp

ntiocho! No tengo nada, ni un coche, ni

pezó a

ilenciosas rodaron

iempre,

a mi punto débi

lazada por una culpa estúpida y

suspiré,

, le dije, pasando mi

como un

puesto en riesgo la vida de mi

, sollozó ella, abrazándome, "Mi hermano m

dormir, una promesa vacía

namorado, me la

esperanza porque era l

uera de peligro, Isabella insistió en que fuéramo

a vez que ent

na de una tensión que se p

nas me dirigió la palabra, su hermano, el famoso emprendedor, me dio

l" , dijo su madre, con un tono q

ora, much

ue toda su

las indirectas

ón, pero con la taquería, pronto podremos hacerla

cesitará un buen coche, no un

o un acusado

ía nada, solo s

y a su hermano, mantenía las expectat

os de disminuir,

os permisos, luego para el mobiliar

bella me salió

se, pero la familia de la novia pide

zo sin fondo que me est

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Soy Heredero de Millonario!
Soy Heredero de Millonario!
“Soy Miguel Ángel, un naco, un obrero que se partía el lomo por Isabella. Ella era la mujer más hermosa que había visto, mi novia, mi todo. Durante cinco años, cada centavo que ganaba lo guardaba para nuestro futuro, para la boda que me ilusionaba. Le propuse matrimonio una y otra vez, pero ella siempre posponía, con excusas sobre la casa de su hermano y una boda "decente" . Yo confiaba ciegamente, cediendo mis ahorros a ella y su familia, a sus "negocios" que nunca prosperaban. Hasta que mi padre se desplomó. Necesitábamos dinero urgente para su operación y la cuenta, la que Isabella manejaba, estaba vacía. Ella me confesó que había usado todo para el negocio de tacos de su hermano. "Era para nuestro futuro, Miguel" , dijo. Pero el "futuro" de ella y su familia había puesto en riesgo la vida de mi padre. La ira me consumió, pero sus lágrimas, como siempre, me desarmaron. Intenté razonar, pedirle que vendiera algo de lo suyo, pero la frialdad de su respuesta me heló la sangre. "Podrías... podrías vender la casa de tus padres" , sugirió, como si fuera lo más normal del mundo. Cuando me negué, me gritó, "¡Porque no me amas! ¡Cinco años de mi vida desperdiciados contigo!" . Luego, destrozó una foto nuestra, rompiendo nuestro pasado. "Se acabó, Miguel Ángel" , dijo, "Tú y yo, hasta aquí llegamos" . Horas después, me exigió que le devolviera su juventud, su tiempo... su descaro. Así me abandonó, como mi cartera vacía, mis bolsillos sin nada, y mi dignidad por los suelos. Pero el verdadero infierno apenas comenzaba. Unos días después, dos matones me esperaban en la puerta de mi departamento. "Le debes una buena lana al patrón" , dijeron, con mi firma y mi huella en un contrato de préstamo por cien mil pesos. Isabella no solo me había robado mis ahorros, ¡me había endeudado hasta el cuello! Estaba destrozado, sin dinero, mi padre en el hospital, y los cobradores amenazando a mi familia. El pánico me invadió, ¡estaba perdido! Justo cuando pensaba firmar mi sentencia de muerte, la puerta se abrió de golpe. Entró una docena de hombres de traje. Y detrás de ellos, un anciano con una mirada penetrante. "¿Quién eres tú para tocar a mi nieto?" , preguntó con voz tranquila pero llena de autoridad. "Soy tu abuelo, lamento haber tardado tanto en encontrarte" . Así fue como el naco Miguel Ángel murió, y Miguel Ángel Herrera renació de las cenizas.”
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