icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin

Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin

Autor: Gavin
icon

Introducción 

Palabras:621    |    Actualizado en: 09/07/2025

ía del Valle,

común, viviendo una vida modesta, ocultando mi imperio, TecnoFutur

urraba al teléfono, mencionando a Ricardo, u

e había "arreglado" una compañía especial para la noche, u

tino me tenía preparada la escena más dolorosa: Sofía, mi Sofía,

ínez tuyo", dijo una de sus amigas. "Tú mereces

, Sofi, pronto todo esto será solo un mal recuerdo. Yo me haré cargo de

ros ojos se encontraron; su pá

ndo aquí? ¿Acaso me estás siguiendo?

tos mucho más serios que seguirte por clubes nocturnos", respondí, m

¿Sería Sofía, mi esposa, la "compa

a, mi abogado te contactará. Quiero el

de lágrimas. "¿Qué es todo est

una reunión con el

do y sus amigos

s más locos. El señor Montemayor

la mirada,

¿Un mentiroso?", le dije, rogándole un

a n

do... ¡y tú me acusas a mí! Y luego inventas est

a maldita verdad!", grité,

así", suplicó ella, con su voz

migos me llamaban 'godínez'. ¡Y lo peor de todo, vi en tus ojos que estabas de acuerdo con e

y un tipo gordo se in

ordo vino

muñeca, y su cara se e

CR

omó, inc

ste? ¡Detente!", gri

guridad! ¡Agarren a este anim

a los g

Ricardo. "Tú ere

se int

Lo vas a matar! Discúlpate, pídele pe

apa

una última oportunidad, Sofía. Elige. O te quedas con este payaso y su mundo de apariencias, o vienes

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin
Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin
“Mi esposa, Sofía del Valle, era mi universo. Por ella, siendo un empresario exitoso, me convertí en un "coder" común, viviendo una vida modesta, ocultando mi imperio, TecnoFuturo S.A. de C.V., para que me amara por quien era, no por mi fortuna. Pero últimamente, Sofía estaba distante, susurraba al teléfono, mencionando a Ricardo, un tipo superficial que siempre me despreció. Me llegó un mensaje del Sr. Montemayor, él, sin saberlo, me había "arreglado" una compañía especial para la noche, una de esas "bellezas" que supuestamente eran de mi "agrado". Fui al club "El Firmamento", un santuario del lujo, donde el destino me tenía preparada la escena más dolorosa: Sofía, mi Sofía, riendo con Ricardo Guzmán, él con un brazo posesivo sobre ella. "Ay, Sofía, neta que no sé qué le ves a ese godínez tuyo", dijo una de sus amigas. "Tú mereces a alguien como Ricardito, un hombre de mundo". Ricardo, con una sonrisa de tiburón, besó su mano, proclamando: "Pronto, Sofi, pronto todo esto será solo un mal recuerdo. Yo me haré cargo de ti. Ese programador de quinta no sabe cómo tratar a una reina como tú". La humillación me quemó. Nuestros ojos se encontraron; su pánico se transformó en desafío. "¿Armando? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¿Acaso me estás siguiendo?", me espetó como un témpano de hielo. "¿Espiarte? Por favor, Sofía. No te creas tan importante. Tengo asuntos mucho más serios que seguirte por clubes nocturnos", respondí, mientras Ricardo me interrogaba, burlándose de mi supuesta profesión. Una idea monstruosa cruzó mi mente: ¿Sería Sofía, mi esposa, la "compañía" que Montemayor había arreglado? "Se acabó, Sofía. Mañana a primera hora, mi abogado te contactará. Quiero el divorcio", declaré con una voz muerta. Ella me detuvo, sus ojos llenos de lágrimas. "¿Qué es todo esto? No tienes derecho a espiarme". Le dije que tenía una reunión con el señor Montemayor. La risa de Ricardo y sus amigos inundó el lugar. "Montemayor? ¿Tú? Ni en tus sueños más locos. El señor Montemayor no se reúne con... gente como tú". Sofía bajó la mirada, creyéndoles. "Así que eso es lo que piensas de mí. ¿Un mentiroso?", le dije, rogándole una última oportunidad para que confiara. Ella negó. "No puedo, Armando. Te encuentro aquí, con Ricardo... ¡y tú me acusas a mí! Y luego inventas esta historia increíble sobre el señor Montemayor..." "¡No es una historia! ¡Es la maldita verdad!", grité, mientras Ricardo me empujaba. "No, Armando, no te vayas... no así", suplicó ella, con su voz rota, intentando aferrarse a mí. "Ya lo vi todo. Vi cómo te dejabas manosear por este payaso. Vi cómo te reías mientras sus amigos me llamaban 'godínez'. ¡Y lo peor de todo, vi en tus ojos que estabas de acuerdo con ellos! No hay nada más que hablar. Mañana recibirás los papeles del divorcio. Es definitivo". Me solté de su agarre, y un tipo gordo se interpuso, insultándome. El puño gordo vino hacia mí. Lo esquivé, le torcí la muñeca, y su cara se estrelló contra la barra. "¡CRAC!" Se desplomó, inconsciente. "¡Armando! ¿Qué hiciste? ¡Detente!", gritó Sofía horrorizada. Ricardo, pálido, chilló: "¡Seguridad! ¡Agarren a este animal! ¡Mi tío te va a destruir!" Noqueé a los guardias. "Tú", le dije a Ricardo. "Tú eres el siguiente". Sofía se interpuso. "¡Basta, Armando, por favor, basta! ¡Lo vas a matar! Discúlpate, pídele perdón... ¡Van a llamar a la policía!". La aparté. "¿Pedirle perdón a él? ¿Después de todo lo que ha dicho de mí? ¿Después de cómo te ha tocado? Te daré una última oportunidad, Sofía. Elige. O te quedas con este payaso y su mundo de apariencias, o vienes conmigo y descubres la verdad. Pero si eliges quedarte... juro por Dios que nunca más volverás a verme".”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 12