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Un Riñón, Dos Destinos Enlazados

Capítulo 4 

Palabras:629    |    Actualizado en: 09/07/2025

o, el aire olía a una sutil fragancia de lavanda y las enfermeras llevaban uniformes impecables y sonrisas ensayadas. Me sentí

os grandes y curiosos. Supe de inmediato que era Isabella. Tenía el mismo cabello oscuro que Sof

la" , dijo Sofía, con u

una mano. "Hola. G

emente. Estaba fría. No sentí nada. Ni compasión,

. Me hicieron un sinfín de preguntas sobre mi historial médico, mis hábitos, mi

ha sido. Fuerte como un roble" , decí

aban y zumbaban. Durante el ultrasonido de mis riñones, Sofía se asomó para v

os?" , preguntó, como si estuviera

eñorita Rojas están en perfecto estado. Pero debo recordarles que una donación no es un procedimiento menor.

fía, impaciente. "Pero los jóvenes se re

arciera por mi piel. Me sentía disociada, como si no estuvieran hablando

o que los resultados preliminares eran muy posit

ella con fuerza. "¡Te lo dije, mi amor! ¡

edio para un fin. La herramienta

o no paró de vibrar.

s llegaron! ¡Eres 100% com

demos programar la cirug

¡Le has devuelto la espera

ria me resultaba obscena. Esperé a que terminara su mo

ra el d

llegar. Cuando lo hizo

" había servido para el depósito y el primer mes de renta. Era la primera vez en mi vida que vivía en un lugar sin humedad en las paredes. Me senté en el suelo,

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Un Riñón, Dos Destinos Enlazados
Un Riñón, Dos Destinos Enlazados
“"Necesito un riñón." Mi madre, Sofía Del Valle, lo dijo con escalofriante calma. Veinte años después de abandonarme en una central de autobuses, aparecía en mi miserable vida para pedirme un órgano. La miré, mis manos ásperas escondidas bajo la mesa, el contraste entre su mundo de lujos y mi realidad de precariedad me quemaba por dentro. "¿Y por qué me dices esto a mí?" , respondí, mi voz más dura de lo que pretendía. La palabra "hermana" para referirse a Isabella, su otra hija, sonaba amarga en mi boca. Ella, la que me dejó con un billete arrugado y nunca volvió. La que me condenó a orfanatos y una vida de lucha. Ahora regresaba, no para disculparse, sino para exigirme una parte de mi cuerpo. Pero el juego había cambiado. "Te costará" , advertí, mi voz fría. No se trataba de dinero, sino de justicia. Cada noche de abandono, cada humillación, cada carencia... tendría un precio. Un precio que ella, por primera vez, tendría que pagar. Decidí que mi riñón valdría cincuenta millones de pesos. Una cifra absurda, una venganza justa. Cuando su abogado intentó intimidarme con amenazas, no cedí. No más. "Demandame, licenciado," los desafié, revelando su peor secreto. "Y en el juzgado, hablaremos de abandono. De cómo su famosa clienta dejó a su propia hija por veinte años." De repente, ellos, los poderosos, tuvieron miedo. Pero la verdadera revelación llegó de una fuente inesperada. Un mensaje anónimo: "No le des tu riñón. No son hermanas." Una historia mucho más oscura que la que Sofía me había contado. Una verdad que desmoronaría su mundo perfecto y me daría la victoria definitiva. Ahora, el poder era mío. Y no dudaría en usarlo.”
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