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El Secreto Bajo El Maltrato

Capítulo 2 

Palabras:544    |    Actualizado en: 09/07/2025

onstante, una rutina predecible y cruel. Si barría el piso, lo hacía mal. Si lavaba los platos, dejaba

a al suelo la ropa que yo acababa

en sus ojos, una explicación para su odio

se cayó y se raspó la rodilla, y ella lo cargó por toda la casa durante horas, cantándole canciones de cuna. Los

una vez, mientras yo remendaba mis únicos z

pequeña? Intenté recordar, pero solo encontraba memorias de una niña que buscaba la aprobación de su madre. Traté de ser la mejor en la esc

os acordes en su guitarrón, que me cargaba en sus hombros para ver los desfiles, ahora ap

de mariachi. Se me resbaló de las manos y una

feo roto en el suelo. Esperaba un reg

ja de ira. "¡Lo único que hace

contra la pared. Luego me tomó

verte cerca de mis

a entrar en la casa. Escuché a mi madre decir

la vecina que siempre me daba un pan dulce cuando pasaba, un día me cerró la puer

a, cuchicheos que se callaban cuando me giraba. El mundo se estaba encogiendo a mi alrededor. Todos

una isla de odio rodeada por un ma

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El Secreto Bajo El Maltrato
El Secreto Bajo El Maltrato
“El olor a madera vieja y el sudor se mezclaban en el patio, mis pies descalzos siguiendo el ritmo de un jarabe tapatío imaginario. "Sofía." La voz de mi madre, María, era un cuchillo: "¡Qué torpe eres, niña! ¡Siempre haciendo el ridículo! ¡Bájate de ahí, nos estás avergonzando a todos!" Ese día en la fiesta de mi abuelo, mi cuerpo cayó al suelo, pero mi corazón se hizo pedazos cuando mi padre, mi santuario, me gritó con furia desconocida: "¡Lárgate a tu cuarto!" Desde ese día, el mundo se encogió. La vecina me negó el pan, la gente bajaba la mirada en el mercado. Todos parecían conocer un secreto sobre mí, una verdad terrible que me convertía en un monstruo a sus ojos. ¿Qué había hecho yo? ¿Qué palabra, qué frase, convertía el amor en violencia con un solo susurro? Estaba sola en una isla de odio, rodeada por un mar de susurros que no podía entender. Pero una noche, cansada de tanto dolor, decidí enfrentarla, gritándole: "Si tanto me odias, ¡déjame ir!" Ella me agarró del pelo, pero antes de que me golpeara, la voz de mi abuelo tronó: "¡María, suéltala!" Creí que la pesadilla terminaba. Pero entonces, mi madre pronunció esas palabras que me helaron la sangre: "No sin saber la verdad, tengo que decirles algo. Un secreto." Yo supliqué: "¡No escuches su secreto! ¡Por favor, abuelos, vámonos ahora!" Fue inútil. Mis abuelos escucharon el veneno, y sus miradas de amor se transformaron en horror. "Eres un error," dijo mi abuelo, y su golpe dolió más que todos los demás. Me abandonaron. Todos. La "tía" Carmen, mi última esperanza, también me traicionó. "¡Tía Carmen! ¡Ayúdame! ¡Me lo juraste!" Pero ella, mi supuesta salvadora, solo miró. La golpiza me dejó al borde de la muerte, pero el llanto de mi madre en la habitación contigua me detuvo. "No puedo más, Carmen. No puedo seguir haciéndole esto." Me arrastré, conteniendo la respiración, y pegué la oreja a la puerta. Fue entonces cuando escuché el secreto, la verdad que lo cambió todo, una verdad mil veces más oscura de lo que jamás imaginé.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10